Sofás
Compra y vende sofás en Panamá.
En las mueblerías panameñas un sofá se mide en puestos: dos para el loveseat, tres para el sofá de siempre y más para el sofá en L, que siempre viene con el chaise a la izquierda o a la derecha. Ese mismo vocabulario sirve para buscar aquí un sofá nuevo o de segunda, desde el sofá cama de clic-clac para el cuarto de visitas hasta el reclinable de tres puestos con reposapiés en cada extremo. Pide también el largo en centímetros, porque entre dos sofás de tres puestos puede haber medio metro de diferencia.
El sofá en L y de qué lado va el chaise:
las tiendas marcan cada sofá en L como izquierdo o derecho. Un chaise izquierdo queda a tu izquierda cuando lo ves de frente, y a tu derecha cuando te sientas. Al revés, el asiento largo termina atravesado en una puerta. Algunos seccionales traen chaise reversible u otomana suelta que se pasa a cualquier lado, pero la mayoría no, así que pregunta. El sofá modular, con piezas que se enganchan en cualquier orden, se salta el problema.
Sofás de tres puestos, loveseats, reclinables y el sofá cama:
el sofá recto de tres puestos es la compra más segura y el que mejor se revende, y el loveseat de dos cabe en un apartamento pequeño. Los reclinables son manuales, de palanca, o eléctricos, con botones y un enchufe que amarra el sofá al tomacorriente; los de un puesto están en sillones. El sofá cama es de clic-clac, con el respaldo que baja hasta quedar plano con el asiento, o de estructura metálica plegable con un colchón delgado bajo los cojines. Sirven para una visita corta; para dormir ahí todos los días rinde más una cama de verdad.
Microfibra, chenille, cuerina y cuero en la etiqueta del sofá:
el forro decide cómo aguanta el sofá a niños, mascotas y bebidas derramadas. La microfibra es la que más perdona: disimula el uso y se limpia con un paño húmedo. El chenille es suave y resistente, pero los gatos le enganchan las uñas. La cuerina y el vinil son una piel plástica sobre una base de tela, y cuando esa piel se agrieta no tiene arreglo: solo queda retapizar. Con cualquier forro, los cojines con zíper dejan lavar la funda y cambiar la espuma cansada.
Un sofá nuevo de tres puestos frente a la cuota semanal:
un sofá de tres puestos en tela cuesta nuevo entre unos $700 y $1,100, y un sofá en L va de unos $800 en lo económico a bastante más de $2,000 en cuero o con reclinación eléctrica. Las mueblerías de aquí suelen poner debajo del precio la cuota semanal del crédito, y muchos sofás se pagan así. Contra esa cuota pequeña compite el usado, que tiene que salir claramente más barato para quien paga de una vez. El sofá recto con cojines firmes es el que mejor aguanta su valor. El seccional tarda más en venderse, porque su chaise solo encaja en salas acomodadas hacia un lado, y un sofá cama con la estructura doblada ha perdido casi todo su valor, porque la estructura era lo que se pagaba.
Levantar una esquina de un sofá de segunda:
álzala un palmo del piso y, si la estructura está sana, la otra pata delantera sube con ella; si la esquina se tuerce o cruje, las uniones se aflojaron. Quita los cojines y aprieta la base: los resortes en zigzag responden parejo, y las cinchas elásticas vencidas dejan que la mano se hunda. La espuma aplastada se cambia barato; un resorte partido, no. Lleva el reclinable hasta el final de su recorrido, y en uno eléctrico confirma que estén los botones, el cable y el adaptador. Abre el sofá cama completo y busca barras dobladas. Y si el vendedor dice que es cuero, mira un borde raspado o debajo de un cojín: ahí la cuerina enseña su tela tejida por detrás.
Medidas, fotos y la bolsa de herrajes del sofá que publicas:
da el largo, el fondo y el alto en centímetros y el número de puestos, y en un sofá en L el largo de los dos brazos y el lado del chaise, visto de frente. Aclara si el reclinable es manual o eléctrico y si todos los puestos funcionan. Fotografía el frente, la parte de atrás, la base sin cojines y de cerca cada mancha o rotura, y di si hay mascotas o fumadores. Después mete los herrajes de unión, las patas de rosca y el cable del reclinable en una sola bolsa pegada con cinta bajo la estructura: son las piezas que se pierden entre una sala y la siguiente, y sin sus herrajes un seccional ya no se sostiene en L.