Sillones

Compra y vende sillones en Panamá.

El sillón individual de una sala panameña suele ser una de tres cosas: el reclinable frente al televisor, la butaca decorativa sin mecanismo junto al sofá o la mecedora de madera con asiento de cuero, hecha a mano para mecerse en el portal o la terraza al caer la tarde. Las tres se consiguen aquí nuevas y usadas, junto con reclinables giratorios y sillones de lectura. Antes de ir a ver uno, pide el fondo con el reposapiés abierto y cuánto espacio necesita contra la pared, porque un reclinable que en la tienda se ve bien puede tapar el pasillo en casa.

Reclinables, modelos de espacio cero y el giratorio mecedora:

un reclinable común echa el respaldo hacia la pared cuando sube el reposapiés, así que necesita detrás un espacio de un antebrazo, más o menos. El de espacio cero desliza el asiento hacia adelante y puede quedar a un palmo de la pared; por eso conviene en un apartamento pequeño. Los de empuje no tienen palanca: se abren cuando te recuestas. El reclinable giratorio mecedora, como lo llaman las tiendas de aquí, gira hacia el televisor o la ventana, se mece mientras está derecho y se traba al reclinarlo. La butaca decorativa es el sillón fijo que llena la esquina junto al sofá: más liviana y barata, pero no te sube los pies. Los reclinables de dos o tres puestos están en sofás, y los de brazos para la mesa en sillas de comedor.

Un reclinable manual o eléctrico, según quién se siente en él:

el manual de palanca lateral es el más fácil de mantener. La palanca jala un cable, y si se estira o se revienta, cambiarlo sale barato. El eléctrico se mueve con botones y se detiene en cualquier ángulo, y el reclinable elevador inclina todo el asiento hacia adelante para que una persona mayor se ponga de pie. Lo eléctrico trae dos peros: tiene que quedar cerca de un tomacorriente, y en un apagón se queda donde se detuvo, salvo que el modelo acepte una batería.

La mecedora de cedro o teca hecha en un taller panameño:

junto a los sillones tapizados importados, en Panamá todavía hay talleres que hacen la mecedora de madera a mano, en cedro amargo o teca combinada con cuero, a menudo por encargo. Una mecedora artesanal nueva cuesta entre unos $150 y $190, menos que la mayoría de los reclinables manuales de mueblería, que andan entre $250 y $500, mientras los eléctricos y los giratorios mecedora se acercan a los $800. Una mecedora de madera maciza se vuelve a encolar, se barniza de nuevo y se le cambia el cuero, así que una usada en buen estado conserva buena parte de su precio. Un reclinable vale lo que vale su mecanismo: cuando el reposapiés se cae o el motor se esfuerza, el comprador lo compara con uno nuevo económico y ofrece poco.

Cómo probar el reposapiés, la palanca y el motor de un reclinable:

siéntate y llévalo hasta el final tres o cuatro veces. El reposapiés debe subir parejo, aguantar las piernas sin bajarse y cerrar con un empujón de las pantorrillas, no a patadas. Una palanca floja o dura indica un cable estirado. Inclina el sillón hacia adelante y mira por debajo: el mecanismo metálico debe estar derecho, con todos sus tornillos y sin rozar al moverse. Al eléctrico pruébalo con alguien sentado, porque un motor que responde vacío puede trabarse con peso, y escucha si rechina. El giratorio mecedora debe girar y mecerse sin golpes en la base.

Los balancines y las uniones de una mecedora usada:

ponla en un piso plano y mécela. Debe ir derecha y volver a quedarse quieta; si se va de lado o se echa demasiado hacia atrás, uno de los balancines está torcido. Si un brazo cede al empujarlo donde se une al respaldo, esa unión pide cola. Una rajadura en un balancín crece con cada vaivén. Mira el cuero donde va clavado o amarrado al marco, que es por donde se rompe primero.

Fotos de un sillón derecho y reclinado del todo:

el comprador quiere ver un reclinable de las dos formas, así que fotografíalo derecho y después abierto por completo con el reposapiés arriba. Indica el ancho, el fondo derecho y el fondo reclinado, y a qué distancia de la pared tiene que quedar. Aclara si es manual, de empuje o eléctrico, y si funcionan todas las posiciones. En una mecedora, di de qué madera es, fotografíala de lado para que se vean los balancines y menciona quién la hizo si lo sabes. Y avisa si el respaldo se saca: en muchos reclinables sale de dos soportes, y eso decide si una sola persona lo lleva hasta el carro o hacen falta dos y un pickup.