Coleccionables
Compra y vende coleccionables en Panamá.
Hay cosas que se fabrican para coleccionarse: una figura Hot Toys en su caja, un booster box sellado, una figura Lladró que llegó como regalo de bodas. Otras se vuelven de colección por haber sobrevivido, como la porcelana de la abuela o un álbum de sellos de la Zona del Canal. Las dos cambian de manos, nuevas y usadas. Panamá le suma algo propio: durante casi todo el siglo veinte la Zona del Canal tuvo su propio correo, y sus sellos, sobres y las botellas viejas que desenterraban los zonians siguen saliendo de los clósets. Una pieza vale por lo original y lo bien cuidada que esté, no por lo que alguien pagó.
Piezas hechas para coleccionarse y piezas que se volvieron de colección:
parten la afición en dos, y cada mitad se juzga distinto. Las figuras de acción, las cartas coleccionables y el cristal Swarovski salen en series y ediciones, así que su valor depende de seguir tal como salieron de fábrica: la caja, los insertos, el sello, una carta que nunca se jugó. Las antigüedades, la porcelana y las monedas se hicieron para usarse, y ahí lo que importa es quién hizo la pieza, cuántos años tiene y qué tan poco se le ha hecho desde entonces.
Sellos y botellas que dejó la Zona del Canal:
son un coleccionismo que solo Panamá puede ofrecer. La Zona, administrada por Estados Unidos, tuvo su propio correo durante casi todo el siglo pasado, y sus primeros sellos salieron a la venta en Ancón, Cristóbal y Culebra. Eran sellos panameños con CANAL ZONE puesto a mano con un sello de goma tosco, y durante años se siguieron sobrecargando sellos panameños y estadounidenses, así que hay sobrecargas de muchas variedades y las falsificaciones se vendieron en el Istmo casi desde el principio. Las emisiones posteriores ya tenían diseño propio, y el error más famoso entre ellas es el conmemorativo del puente Thatcher Ferry impreso sin el puente. Los coleccionistas suelen preferir un sobre que de verdad pasó por el correo, con matasellos legible de la Zona, al mismo sello suelto. Los zonians también sacaban de la tierra botellas viejas de medicina y de bebida en antiguos poblados y botaderos, que hoy forman colecciones aparte.
Una sobrecarga de la Zona del Canal frente a una figura Lladró:
muestra qué tan distinto se cotiza cada mitad. Un sello panameño con la sobrecarga de la Zona puede valer unos pocos dólares o varios cientos según la variedad, y por eso conviene que un especialista revise uno de los primeros antes de que se mueva dinero en serio. Una Lladró que sigue en catálogo va al revés: como todavía se consigue nueva, una usada casi nunca recupera lo que costó en la tienda. Las que sostienen su precio son las retiradas, con su caja y sin desportillar.
Voltear una figura antes de pagar:
te dice casi todo. Una Lladró lleva el logo azul en la base, y si la florecita del logo está raspada, la figura salió de fábrica como segunda. Nao es la línea económica de la misma casa y se cotiza como tal. Pasa el dedo por las puntas de los dedos, los pétalos y los encajes, porque una rotura pegada se siente mejor de lo que se ve. En todo lo que venga en caja, revisa que la ventana esté transparente, que los insertos sean los originales y que las solapas no se hayan abierto y vuelto a pegar.
La humedad y el álbum guardado en el clóset:
le hacen más daño a una colección panameña que el manoseo. En un clóset húmedo la goma de los sellos nuevos se ablanda y se pegan a la hoja, y al despegarlos queda un adelgazamiento que los arruina. El papel y la cartulina se llenan de manchas marrones, las cartas en carpetas se arquean y las foil se enroscan, y una caja de cartón que estuvo en una gaveta húmeda huele a encierro apenas se abre. Pregunta dónde estuvo guardada la colección, mira los bordes de las cartas buscando curvatura y pasa las hojas del álbum para ver si algo se quedó pegado.
Vender una colección que armó otra persona:
es como llegan al mercado muchas de estas piezas, así que describe lo que tienes y no lo que crees que vale. Fotografía bases, reversos y marcas, y los dos lados de cada sobre con el matasellos legible. Deja los sellos en sus hojas y los blísteres cerrados, aunque tiente sacar una mejor foto. Aclara si la colección va en un solo lote o pieza por pieza, y dónde estuvo guardada. Los álbumes de la Zona del Canal suelen aparecer cuando se vacía una casa de familia en Balboa o en Diablo, y quien venga a verlos va a querer una mesa, buena luz, pinzas filatélicas y una hora sin apuro.