Bratz
Compra y vende muñecas Bratz en Panamá.
Una Bratz usada a menudo es la muñeca que una niña de Chitré o Changuinola quiso mucho hace años y ya dejó atrás, entregada en una caja de cartón con la mitad de sus zapatos. Junto a esas originales están las nuevas: las reediciones de aniversario de Cloe, Yasmin, Sasha y Jade, y la muñeca de colección de Karol G, que viene en una caja impresa en inglés y español y atrae tanto a fans de la cantante colombiana como a coleccionistas. Algunas llegan nuevas y selladas; la mayoría, sueltas. Antes de cerrar un lote pregunta cuántos zapatos trae, porque en una Bratz los zapatos son los pies.
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Las Bratz, de las cuatro primeras a Karol G:
Cloe, Yasmin, Sasha y Jade marcaron el estilo que siguen todas las demás: cabeza demasiado grande para el cuerpo, ojos almendrados bajo mucha sombra y labios brillantes delineados. Meygan se les unió al año siguiente, y los Bratz Boyz, entre ellos Cameron y Dylan, llegaron como los novios. Las Bratz Babyz son los mismos personajes en versión bebé cachetona con ropa de grande, y no comparten ropa con las de tamaño normal; las Mini Bratz y las Bratziez vienen en empaques sorpresa y son figuritas para la repisa, no para vestir. Desde el vigésimo aniversario de la marca, MGA ha ido reeditando sus colecciones viejas, empezando por la primera edición y Rock Angelz, y sumando muñecas de famosas: Kylie Jenner, que también salió en una versión de colección mucho más grande, y Karol G, la que una fan panameña de la cantante va a pedir por su nombre. Si la muñeca que quiere la niña es más alta y delgada, con pies propios, es una Barbie; si es un personaje de película, búscala entre las princesas de Disney.
Pies de Bratz que se van con el zapato:
cada zapato trae el pie incluido y se encaja en un pivote del tobillo. Para manos chiquitas es fácil, y ese pie gordito es lo que hace que una Bratz se pare sola tan bien, pero cuando se pierden los zapatos se queda en dos palitos, y los zapatos de Barbie no tienen dónde entrar. A una Bratz solo le sirven zapatos de Bratz, y MGA los vende en paquetes aparte junto con mudas de ropa. Para una niña, lo fácil es una muñeca actual con su ropa y unos pares de repuesto. Para una adulta que tuvo las originales, la pregunta es si una reedición le basta, y las diferencias son pequeñas pero se ven cuando sabes dónde mirar.
Una Bratz de primera edición frente a una reproducción:
empieza por los zapatos y la caja. Las primeras muñecas ya se reeditaron una vez por el quinto aniversario, y esas reediciones tienen huecos en la suela de los zapatos y un logo holográfico en la caja, mientras que las originales traen suela lisa y logo mate. Las reproducciones del vigésimo aniversario se alejan más: pelo más largo y a menudo más grueso, un cuerpo más duro, la cara y el color de labios impresos un poco distintos y, en tandas posteriores, pelo de nailon, que las coleccionistas ponen por debajo del saran original. Una reproducción es buena muñeca, solo que no es primera edición, así que quien pide precio de coleccionista debería enseñarte sin problema las suelas y la cara de cerca. En cualquier Bratz usada, cuenta primero los pies. Después fíjate si la pintura de labios y ojos está gastada, si el pelo fue cortado o quedó tieso y esponjado, y si la cabeza y los brazos siguen firmes. La cara impresa es la muñeca: un vestido perdido se reemplaza, una cara gastada no. Una bolsa de Bratz sin pies se va barata, mientras que una primera edición con sus zapatos y su ropa, y sobre todo una que sigue en caja, mantiene valor de colección. La de Karol G salió en cantidades limitadas y casi siempre se busca sellada.
Una caja de Bratz viejitas, lista para anunciar:
ponle nombre a cada muñeca, porque las coleccionistas buscan por personaje y colección: Jade de Rock Angelz, Sasha de primera edición, Cameron de los Boyz. Di claramente si cada una es original o reproducción, y fotografía la cara de cerca con luz de día, la suela de los zapatos y, si la tienes, la caja por todos sus lados. Junta cada par de zapatos con la muñeca que lo traía, apunta lo que falta y menciona si a alguna le cortaron, lavaron o cambiaron el peinado. Vuelve a ponerles los pies antes de que llegue nadie. Una coleccionista que maneja desde Las Tablas va a parar cada muñeca sobre la mesa delante de ti, y las que se quedan de pie son las que se lleva.