Disney Princesas

Compra y vende muñecas de princesas Disney en Panamá.

Las muñecas de princesas Disney llegan a Panamá por dos caminos: el estante de la juguetería, donde Ariel, Bella y Moana son muñecas Mattel con un vestido que se quita, y la maleta, donde una de las muñecas clásicas de la propia Disney vuelve a casa tras un paseo familiar a Orlando. Las de segunda suman un tercer fabricante, porque las Hasbro de los años en que tuvo la licencia siguen en muchas cajas de juguetes. Junto a las nuevas en caja hay usadas, y a una Jasmine de segunda a menudo ya le falta la tiara. Quién la fabricó decide si el vestido se le quita.

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Quién fabricó la princesa decide qué se puede poner:

tres fabricantes han llevado las mismas princesas a las casas panameñas, y sus muñecas no se juegan igual. Las que hay hoy en las jugueterías son de Mattel: articuladas, con un vestido de tela que se quita completo. Antes Hasbro tuvo la licencia por varios años, y sus muñecas, entre ellas la línea Royal Shimmer, traen el corpiño de plástico moldeado y solo la falda se quita, así que una Bella de Hasbro cambia de falda y de nada más. La tercera llega en la maleta: las muñecas clásicas de la propia Disney, compradas en un viaje a Orlando, con caras más parecidas a las películas y más articulaciones que las de juguetería. Las princesas chiquitas que vienen con un castillo apilable o un barco para guardarlas son otro juguete, pensado para manos más pequeñas. La niña más grande que dejó atrás las películas y quiere una muñeca con actitud suele irse a las Bratz.

La muñeca según la niña que va a jugar con ella:

las más pequeñas se llevan mejor con las princesas chiquitas y sus castillos, porque no hay vestido que perder ni nada que arrancar. La niña que quiere vestir y desvestir a su princesa necesita una Mattel actual, que se deja quitar y volver a poner vestido, guantes y zapatos. Una Hasbro le sirve a la que más que nada peina y actúa la película. La clásica de Disney es para una repisa o para una niña más grande que la va a cuidar. Las Mattel no se paran solas, así que la que va a exhibirse necesita su base.

Princesas de vestido de fiesta y las que traen mascota:

en Panamá una princesa Mattel básica con su vestido de fiesta ronda los $10 a $12 nueva, y las que vienen con su amiguito animal, una sorpresa que cambia de color o un castillito apilable se acercan a los $35. Una usada suelta con su propio vestido se va por una fracción de eso, porque las jugueterías reponen los mismos personajes cada temporada. Una con accesorios guarda su precio solo si sigue con la mascota y sus piezas. Una clásica de Disney en su caja, traída de Orlando, va aparte, porque aquí no está en los estantes de ninguna juguetería.

Dónde se le nota la edad a una princesa de segunda:

en una Hasbro, mira bien el corpiño de plástico. El brillo se raya y la pieza moldeada se puede rajar en los bordes, y ninguna de las dos cosas tiene arreglo. En cualquier marca, el pelo larguísimo de Rapunzel es el que se enreda. Voltea el vestido y revisa que el cierre de atrás todavía agarre, porque un vestido que no cierra es un vestido que se pierde en la semana. Después fíjate en las piezas chiquitas. La tiara y los zapatos, diminutos, son lo primero que desaparece, y una muñeca de las que traen mascota sin su Flounder es una básica que cuesta más. Una clásica de Disney vale más con su caja. Las imitaciones que se venden por docena copian los colores de una princesa pero no su cara, y la cara es lo que la niña nota.

El fabricante va en el anuncio de una muñeca de princesa:

pon el fabricante en el título junto al personaje, sea Mattel, Hasbro o la propia Disney, porque la mamá que está completando un juego quiere que las caras combinen, y la Ariel de un fabricante y la del otro parecen dos muchachas distintas. Mattel también hace Barbie, así que en la caja de juguetes de una familia suelen venir revueltas; anuncia las princesas aparte, porque se buscan por personaje y no por marca. Fotografía cada muñeca de frente y de espalda con el vestido cerrado, pon a su lado la tiara, los zapatos y el amiguito animal, y di si el vestido es el que traía. Para quien prepara una fiesta de La Bella y la Bestia, una Bella con el vestido de Aurora no sirve, así que en la primera foto va con su propio vestido cerrado y la tiara puesta.