Articulos Para Servir
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En Panamá las fiestas se arman con boquitas: bandejas de empanaditas, tequeños y emparedaditos que se encargan por ciento, al lado de un chafing dish con arroz con pollo. Para llevar todo eso a la mesa están las bandejas largas, las bases de varios pisos, las fuentes hondas y los calentadores de buffet, nuevos y usados, además de las bateas de madera pintadas que se hacen en el país. De segunda mano conviene buscar lo que aguanta: un chafing de acero o una bandeja de madera maciza resiste años de cumpleaños, mientras que la de plástico se raya y se mancha a las pocas salidas.
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Las boquitas piden bandeja plana antes que fuente honda:
los bocaditos llegan por docena y se agarran por la orilla, así que una bandeja larga o una charola con borde cargan mucho más que un tazón. Las bases de pisos en acrílico ahorran espacio en la mesa de un cumpleaños, las bandejas con un pocito al centro guardan la salsa de los tequeños y la porcelana blanca de Mikasa queda bien en una cena sentada. Las fuentes hondas son para la ensalada de papas, rosada por la remolacha como se hace en Panamá. Los platos están en vajilla, y los vasos en vasos y bar.
Chafing dishes para el lado caliente del buffet:
un chafing, o calentador de buffet, mantiene la comida caliente sobre un baño de agua que se calienta con latitas de combustible o, en los eléctricos, con una resistencia. El de combustible sirve hasta en un rancho al fondo del patio sin tomacorriente; el eléctrico calienta más parejo bajo techo. La mayoría usa una bandeja estándar de tamaño completo, así que una perdida o abollada se repone fácil. Las tapas roll-top giran sobre una bisagra y se quedan abiertas mientras cada invitado se sirve. Para una sola fiesta, una rejilla plegable con bandejas desechables de aluminio cumple igual.
La batea, el plato de madera panameño:
tallada de una sola pieza y con el borde levantado, la batea fue el plato de diario del campo panameño: en ella se limpiaba el arroz, se llevaba la ropa al río y se servía la comida. La pintada vino después: corotú decorado a mano con figuras de la cerámica precolombina de Coclé, un arte que revivió la artista Diana Chiari. Una batea pintada es para colgar o para pan y frutas, no para dejarla en remojo. Los tazones tallados sin pintar y las tablas de teca para quesos y embutidos hacen el trabajo diario, y un camino de mesa de paños de cocina y mantelerías debajo de una tabla pesada protege la mesa.
Un chafing de acero frente a una batea pintada:
un chafing de acero inoxidable de tamaño completo cuesta alrededor de $40 a $70 nuevo, y como el acero no se gasta, uno usado con su baño de agua, bandeja y tapa conserva buena parte de ese valor, y el marco solo casi no se vende. Los cromados salen más baratos y pierden su valor en cuanto el cromo se pela. Una batea pintada ronda los $50 a $80 nueva, según el tamaño y el detalle. Las usadas se cotizan por la pintura, no por la madera: el color vivo y sin saltados mantiene el precio, el quemado por el sol no, y las antiguas de pintores conocidos terminan con coleccionistas.
Un chafing usado se juzga por su baño de agua:
míralo a contraluz a lo largo de las esquinas soldadas: una línea café o un huequito ahí significa que bota agua, y esa falla no tiene cómo esconderse. El óxido por dentro viene de agua que se quedó guardada entre fiestas. Prueba la tapa, cuenta los portacombustibles y para el marco en el piso: no debe cojear. Voltea las fuentes de cerámica: los desportillados se esconden bajo el borde. La madera rajada en la veta, o gris y con pelusa por el lavaplatos, ya no tiene arreglo. En una batea pintada, mira la superficie de lado: la pintura a mano deja marcas de pincel que una copia impresa no tiene.
Chafings anunciados por juego, bateas por quien las pintó:
di cuántas unidades son, si van con combustible o enchufe, si las bandejas son completas o medias y qué tapa llevan. Fotografía uno con la tapa abierta y el baño de agua afuera. En bandejas y tablas, da el largo y el material; en una batea, la madera, la medida y quién la pintó, con fotos del frente y del revés con luz de día. Menciona cada desportillado y abolladura. Quien venga desde Colón para una fiesta ese mismo fin de semana va a levantar cada tapa y contar las bandejas antes de pagar, así que llévalas una dentro de otra, con los portacombustibles en una bolsa y las cajas si todavía las tienes.