Vajilla
Compra y vende vajilla en Panamá.
Un almuerzo de sancocho le pide dos cosas a una vajilla: un plato hondo para el caldo y la gallina, y uno llano al lado para el arroz blanco. Las vajillas de gres, vidrio opal y porcelana del diario comparten mesa con el bone china, la melamina de la casa de playa y los platos blancos y pesados que sueltan restaurantes y hoteles al renovar, nuevos y usados. Casi todo cambia de manos en juego completo; las piezas sueltas se las lleva quien completa un diseño que ya tiene. El material decide lo demás: qué entra al microondas, qué se desportilla y qué aguanta el lavaplatos.
Por ahora no hay anuncios activos en Vajilla. Explora anuncios relacionados en Batería De Cocina:
Gres, porcelana, vidrio opal y melamina:
lo que se escoge de verdad es el material. El gres es grueso y pesado, con esmaltes moteados o reactivos que lucen en la mesa. La loza sale más barata, pero su pasta es porosa: en cuanto una desportilladura deja entrar el agua, la pieza se mancha y se debilita desde ahí. La porcelana se cuece tan dura que queda blanca y vítrea de lado a lado; el bone china lleva ceniza de hueso y sale más delgado, más translúcido y más resistente de lo que su peso hace pensar. El vidrio opal, el material que hizo famosa a Corelle, es liviano, se apila bajito y aguanta golpes que desportillarían un plato de cerámica. La melamina es plástico: irrompible en la piscina e inútil en el microondas.
Platos hondos, platos con ala y porcelana de hotel:
en una mesa panameña la forma pesa tanto como el material. Los bowls anchos y bajitos lucen con pasta, pero un cucharón de sancocho se les sale, así que revisa que los hondos del juego aguanten caldo. Un plato llano con ala sostiene ordenada una porción de arroz con pollo; uno sin ala deja más espacio para un pescado frito entero con patacones. La porcelana de hotel es aparte: blanca, vitrificada, con un borde grueso y redondeado hecho para cocina comercial y tan sencilla que se mezcla bien con platos de otro lote. Si usas microondas, descarta los filos dorados, plateados o de platino, que sacan chispas, y deja fuera la melamina. Las tazas y los vasos están en vasos y bar, los individuales y manteles en paños de cocina y mantelerías, y la bandeja larga donde llega el pescado frito en artículos para servir.
Vajillas del diario, bone china y lotes de restaurante:
una vajilla para cuatro en vidrio opal, gres o porcelana sencilla cuesta entre $30 y $70 nueva, y un servicio completo de porcelana para doce con piezas de servir pasa de los $300. Con vajillas nuevas tan baratas, una usada tiene que estar completa y sin marcas para competir con una caja nueva. Lo usado que guarda su plata es lo difícil de conseguir nuevo: un juego de bone china que llegó como regalo de boda y pasó años en la vitrina, o unas cuantas docenas de platos de hotel iguales que de otra forma habría que pedir por caja.
Bone china de verdad, filos dorados gastados y melamina cansada:
pon un plato contra la ventana con la mano detrás. En el bone china se ve la sombra de los dedos, en la porcelana común apenas y en el gres nada: así se aclara el anuncio que llama bone china a un juego que pesa como un ladrillo. Dale a cada pieza un golpecito con la uña: si suena claro está sana; si suena apagado, puede tener una grieta escondida. Un filo dorado o de platino que se ve ralo a parches dice que esa vajilla vivió en el lavaplatos. En el vidrio opal, recorre los bordes con la vista. Las desportilladuras y las rayas hondas debilitan el vidrio por capas, y cuando cede se rompe de golpe en astillas filosas, así que un plato desportillado mejor se queda donde está. La melamina opaca, manchada o quemada ya pasó por el microondas o la esponja de alambre y no se recupera.
Una vajilla que se va a otra mesa:
pon el material en el título, porque el gres, la porcelana y el vidrio opal se buscan por separado, y da el diámetro del plato llano, que dice si cabe en el gabinete y si casa con lo que ya hay en casa. Fotografía un puesto completo apilado, los hondos de lado para que se vea su profundidad y, si es bone china, un plato a contraluz. Aclara si algo pasó por el microondas o el lavaplatos y si algún filo metálico está gastado. El dueño de una fonda que viene desde Penonomé por un lote de platos de hotel los querrá en cajas con cartón entre uno y otro: parados de canto, no acostados en pila, aguantan mucho mejor la Interamericana.