Tostadoras & Hornos Tostadores

Compra y vende tostadoras y hornos tostadores en Panamá.

El horno tostador se gana su puesto en la meseta las mañanas en que revive las hojaldras y las tortillas de ayer, tostaditas otra vez, cuando el microondas las dejaría aguadas. En Panamá se anuncian por litros más que por rebanadas, desde el compacto de 9 litros hasta el de 30 con freidora de aire que asa un pollo en el rostizador, y los grandes muchas veces aparecen como horno eléctrico. A su lado sigue la tostadora de pan de molde de toda la vida. Unos y otros se consiguen nuevos en caja o usados, de casas que pasaron a uno más grande.

Tostadoras para el pan, hornos tostadores para casi todo lo demás:

la tostadora solo dora pan, pero rápido y parejo por los dos lados. Con dos ranuras alcanza para una pareja; la de cuatro rebanadas con controles separados evita la fila del desayuno, y las ranuras anchas reciben pan de molde grueso y bagels. Oster, Black+Decker y Hamilton Beach son las marcas que más se ven. El horno tostador es una cajita con resistencias arriba y abajo, parrilla y bandeja, y además de tostar hornea, gratina y recalienta. Los compactos reciben cuatro rebanadas o una pizza pequeña. Los más grandes suman un ventilador de convección, muchas veces con rostizador, y los más nuevos traen canasta para freír con aire. Si solo te interesa freír, las de gaveta en freidoras ocupan menos espacio, y los empotrados de tamaño completo están en hornos.

Cuánto horno cabe bajo tus gabinetes:

los litros dicen más que las rebanadas impresas en la caja, pero lo que cabe lo decide la altura por dentro. Un pollo entero pide una cavidad alta, y los diseños planos como el Ninja Flip, que se pliega contra la pared para liberar la meseta, están pensados para tostadas, pescado y pizza, no para un asado. El techo y los lados se calientan tanto que pueden marcar un gabinete, así que mide el hueco bajo los gabinetes de arriba antes de ir por uno grande. Para recalentar hojaldras, empanadas o la pizza de anoche le gana siempre al microondas: el calor seco les devuelve lo crujiente.

La tostadora barata y el horno de convección que sí se revende:

una tostadora sencilla de dos ranuras cuesta entre $15 y $30 nueva, y una usada compite con una resistencia sin estrenar y una bandeja de migas que nadie más ha tocado. Los hornos de mesa con ventilador van de menos de $100 a unos $250 en los grandes con freidora de aire, y ahí comprar de segunda sí ahorra plata de verdad. Lo que falla, que es el temporizador, el ventilador o la puerta, se prueba en la meseta, y uno reciente que conserva todas sus bandejas, el rostizador y la canasta es el que conviene buscar.

Cómo probar un horno tostador usado en la meseta antes de pagar:

antes que nada, enchúfalo. En casi todas las tostadoras un electroimán sostiene la palanca abajo, así que si conectada no se queda, es una falla y no una maña. Mira dentro de las ranuras mientras calienta: todo el alambre debe ponerse naranja parejo, y un tramo oscuro es una resistencia rota. En el horno, pon el temporizador unos minutos y espera la campanita y el clic cuando corta el calor; confirma que prenden la resistencia de arriba y la de abajo y, en los de convección o freidora de aire, que el ventilador gira sin ruido. La puerta debe cerrar derecha y el vidrio no puede tener grietas. Cuenta los accesorios: un horno sin su rostizador o su canasta perdió justo las funciones por las que pagas. Después saca la bandeja de migas. Unos puntitos negros como pimienta molida o cápsulas marrones de huevos dicen que ahí vivieron cucarachas al calorcito, y ese mejor déjalo donde está.

Un horno tostador fotografiado con sus bandejas, parrillas y asador:

ese es el anuncio que da confianza. En el título van la marca, los litros o las rebanadas y funciones como convección, rostizador o freidora de aire: quien anda buscando un horno con rostizador nunca va a dar con uno anunciado solo como horno. Limpia el interior y vacía la bandeja de migas antes de las fotos, porque el comprador la va a sacar al minuto de llegar. Muestra el interior con las resistencias encendidas, la etiqueta de datos y cada accesorio puesto al lado, y di qué edad tiene y si algo dejó de funcionar, aunque sea la función de bagel. Luego da el alto y el fondo por fuera: si el horno cabe bajo los gabinetes del comprador es lo que cierra la venta, y mejor dejarlo resuelto en el anuncio que en tu puerta después de un viaje desde Penonomé.