Pequeños Electrodomesticos De Cocina
Compra y vende pequeños electrodomésticos de cocina en Panamá.
En Panamá se come arroz como en pocos países del mundo, así que la arrocera es el aparato de la meseta que trabaja todos los días, muchas veces dos. A su lado, la licuadora se gana el puesto con los batidos y la chicha, y en muchas casas la freidora de aire ya se quedó con los patacones. Nuevos en caja o de segunda, estos aparatos suelen cambiar de dueño cuando una casa se renueva o cuando el Día de las Madres deja uno repetido. En cualquiera usado, el estado del antiadherente de la olla o la canasta dice casi todo lo que vale.
La arrocera y los aparatos que comparten su meseta:
las arroceras están en ollas de cocción, junto a las ollas lentas y las de presión eléctricas. Una multifunción vale lo que cuesta de más solo si también quieres frijoles o un guiso; para arroz y nada más, la sencilla de un interruptor con su luz de mantener caliente es la que dura. Las licuadoras y exprimidores van desde la Oster de vaso de vidrio que lleva décadas haciendo batidos en las cocinas panameñas hasta los vasos personales y los extractores lentos. La freidora de aire llegó tarde y se quedó: dora pollo y patacones con una cucharada de aceite en vez de una paila llena, y comparte freidoras con las de aceite que siguen usándose para el pescado de las reuniones. Las cafeteras de goteo, de cápsulas y de espresso con bomba están en cafeteras y hervidores, y los hornitos de mesa que tuestan y hornean, en tostadoras y hornos tostadores.
Tazas cocidas, tamaño de canasta y el café que de verdad tomas:
las tazas que anuncia la caja de una arrocera casi siempre son de arroz cocido, medidas con la tacita que viene adentro, así que de arroz crudo le cabe más o menos la mitad. La freidora de aire se mide por la canasta, y en una casa que quiere el pollo y los patacones listos al mismo tiempo rinden más dos canastas que una gaveta enorme. En café, la de goteo con jarra sale más barata por taza donde se toma toda la mañana; las Nespresso y Dolce Gusto cambian eso por comodidad y cápsulas que solo sirven en su sistema.
Lo que cuesta una arrocera frente a una freidora de aire:
una arrocera de 10 tazas cuesta unos $35 nueva y una familiar de más de 20 tazas, alrededor de $55, mientras que las freidoras de aire arrancan cerca de $60 con una canasta sencilla y llegan a unos $190 en los modelos de doble canasta de Ninja u Oster. Con una arrocera nueva tan barata, a la usada casi no le queda espacio por debajo, y lo que vale depende de la olla: un antiadherente liso con su tapa y su tacita, o casi nada. Una freidora reciente sí deja buena plata entre usada y nueva, y la canasta enseña sin rodeos cómo la trataron.
Ollas peladas, canastas descascaradas y la caja de regalo sellada:
el antiadherente es lo que envejece. En la olla de la arrocera, rayones y partes peladas quieren decir que el arroz se pega y se quema. Échale un chorrito de agua y préndela; cuando el agua se seque, el interruptor tiene que saltar a mantener caliente. Una canasta de freidora que se descascara, o una gaveta que ya no entra derecha, dice que le queda poco. Prueba la licuadora vacía y luego con agua: si huele a quemado o el motor zumba mientras la cuchilla apenas gira, el acople está gastado. La costra blanca en la salida de una cafetera o en el grupo de una espresso delata que nunca la descalcificaron. El Día de las Madres y la Navidad dejan a algunas casas con una segunda licuadora o freidora todavía en su caja. Sellada vale casi como nueva y abierta bastante menos, así que revisa la cinta de fábrica, que el modelo de la caja sea el del aparato y que estén todas las canastas, vasos y cuchillas.
El anuncio de una arrocera, una freidora o un regalo repetido:
pon marca, modelo y capacidad en el título, en tazas cocidas o litros, porque así busca la gente. Fotografía el aparato sobre una meseta limpia, el interior de la olla, la canasta o el vaso, y la etiqueta de datos de abajo, y aclara si incluye la tacita medidora, la bandeja de vapor o un vaso extra. Si es un regalo sin abrir, enseña cada lado de la caja con los sellos intactos y dilo en la primera línea. Quien venga desde Aguadulce o Betania por una arrocera quiere ver el fondo de esa olla antes que nada, así que dale una foto clara de ese fondo con luz de día.