Hornos
Compra y vende hornos en Panamá.
Un horno empotrable se compra para un hueco en el mueble, y en Panamá ese hueco viene en dos sistemas que se venden lado a lado: el europeo de 60 cm, que las tiendas de aquí rotulan como de 24 pulgadas, y el americano de 30 pulgadas, que mide 76 cm. Uno no reemplaza al otro, así que en un anuncio pesa más el ancho que la marca de la puerta. Nuevos o de segunda, a gas o eléctricos, van desde un Nisato o un Sankey sencillo con rostizador hasta hornos de convección y torres de horno y microondas, y muchos usados salen de una cocina que se está remodelando.
Hornos empotrables a gas o eléctricos:
el combustible decide más que la forma de cocinar. El de gas toma de la misma línea que los quemadores y aun así necesita un tomacorriente común para el encendido, la luz y el motor del rostizador. El eléctrico hornea más parejo y casi siempre trae ventilador de convección, pero unos se conectan a un tomacorriente normal y otros piden su propia línea de 220 V, así que la placa del horno dice si tu cocina lo aguanta. Si horneas pan o queques, la convección se paga sola; para asar y recalentar, un horno de gas sencillo cumple. Las torres combinadas montan un microondas empotrado encima del horno en un mismo mueble alto, mientras que el microondas que va sobre la mesa está en microondas. Horno y quemadores en un solo cuerpo de piso es una estufa, y la encuentras en estufas; los aparatos pequeños que se enchufan en la mesa van en tostadoras y hornos tostadores.
La etiqueta de 24 pulgadas y el mueble de 30:
ahí arranca casi toda la duda sobre si entra. El de formato europeo mide 60 cm de ancho y aquí se vende como de 24 pulgadas, y el americano de 30 pulgadas mide 76 cm. El chico en el hueco grande deja una franja abierta a cada lado, y el grande no entra en el mueble chico sin llamar al carpintero. Mide la abertura del mueble y no el frente del horno viejo, que sobresale por todos los lados, y revisa el fondo y el espacio de atrás para la manguera de gas o el cable.
Los empotrables de 60 cm de entrada y las torres de gama alta:
un empotrable sencillo de 60 cm, a gas o eléctrico, cuesta entre unos $260 y $460 nuevo, y uno de 30 pulgadas con convección, entre $550 y $950. Al usado de entrada le queda muy poco margen, porque quien lo compra igual paga la desconexión, el flete y la instalación, y esos costos no bajan porque el horno sea barato. Por eso un básico con años se va por una parte chica de lo que costó, muchas veces junto con la estufa empotrable de la misma cocina. La plata está arriba: una torre de horno y microondas Bosch, KitchenAid o Samsung cuesta miles nueva, y una reciente que funcione en todas sus funciones es un ahorro de verdad.
Un horno usado, prendido y a temperatura:
es la única forma de juzgarlo, mejor con un termómetro de horno en la parrilla del medio. En los hornos de gas de estilo americano, el encendedor incandescente se debilita con los años: se pone naranja pero tarda mucho en prender el quemador, o no lo prende nunca. Los de estilo europeo encienden por chispa y sostienen la llama con un termopar, y si se apaga al soltar la perilla, toca cambiar esa pieza o la válvula de seguridad. En un eléctrico, revisa las resistencias de abajo y del grill por ampollas o cortes, y escucha si el ventilador de convección raspa. Luego, la puerta: tiene que quedarse donde la dejas a medio abrir, cerrar firme contra el empaque y tener los vidrios interiores claros, no empañados por grasa que se metió entre ellos. Las parrillas, la bandeja y el espetón del rostizador son las piezas que suelen perderse.
Sacar el horno del mueble para venderlo:
pon el ancho en centímetros y en pulgadas, porque las tiendas de aquí lo rotulan de las dos maneras, y después el combustible, el voltaje de la placa y las funciones, de la convección al rostizador. Fotografía el frente, la cavidad encendida con las parrillas puestas y la placa de datos, y aclara si sigue en el mueble y quién lo saca. Déjalo conectado hasta que el comprador lo vea calentar, y después que un técnico lo desconecte y tape la línea de gas antes de moverlo. Quien venga desde Las Tablas o Costa del Este va a necesitar los tornillos de fijación y los marcos para volver a empotrarlo, así que guárdalos en una bolsa pegada con cinta a la puerta.