Juegos De Mesa

Compra y vende juegos de mesa en Panamá.

En muchas casas panameñas el juego que más sale es la caja de dominó, con las fichas tiradas fuerte en reuniones familiares y en las mesas del parque. Los juegos de mesa van desde ese dominó doble seis y el ajedrez hasta los clásicos de Hasbro y juegos modernos como Catan, Ticket to Ride o Código Secreto. Los nuevos suelen llegar con el plástico, a menudo regalos repetidos, y los usados salen de un estante tras años de noches de juego. Un juego vale lo que queda dentro de la caja, y uno moderno con un par de expansiones puede valerle al próximo dueño más de lo que sugiere su tapa gastada.

Donde termina el Monopolio y empieza Catan:

es cuestión de quién se sienta a la mesa. Los clásicos familiares de Hasbro, como el Monopolio, Clue, Jenga o el Juego de la Vida, se explican antes de servir el refresco y funcionan en una mesa que va de los nietos a los abuelos. Los juegos modernos como Catan, Carcassonne o Ticket to Ride piden una sentada más larga y un grupo al que le guste planear, y los de fiesta como Código Secreto o Dixit están hechos para una sala llena y ruidosa. Y luego están los tradicionales: ajedrez, damas y, sobre todo, dominó, que en Panamá quiere decir un juego doble seis jugado en parejas. Las cartas de Pokémon y Magic tienen su propio espacio en juegos de cartas coleccionables, y lo tranquilo para armar solo está entre los rompecabezas.

Catan para un grupo, Azul para dos:

lo primero es que el número de jugadores cuadre con tu casa. Catan luce con la mesa llena y necesita su ampliación para un grupo más grande, mientras que Azul y Carcassonne funcionan igual de bien en pareja que con más gente, algo que pesa si casi siempre juegas de a dos. El idioma decide el resto. Código Secreto es pura palabra, así que una mesa que juega en español necesita esa edición y no la inglesa, mientras que Dixit, Azul o Ticket to Ride casi no llevan texto fuera del reglamento y se juegan igual en cualquier idioma. Las expansiones solo sirven con su juego base, y a veces con una edición concreta, así que compáralas antes de pagar. Un café de juegos de mesa en el centro de Ciudad de Panamá presta cientos de títulos mientras te tomas algo, y una noche ahí es la forma más barata de saber si un juego de estrategia pesado le va a tu grupo antes de comprarlo.

Catan guarda su valor y el Monopolio no:

un clásico familiar de Hasbro como el Monopolio o el Juego de la Vida cuesta unos $25 nuevo en Panamá, y un juego moderno como Catan arranca cerca de $50 sin contar expansiones. De segunda mano, cada uno va por su lado. Los clásicos están en cualquier pasillo de juguetes, así que uno usado se vende en pocos dólares, y solo si no le falta nada. Un juego moderno cuesta más encontrarlo en una tienda local y conserva buena parte de lo que costó, siempre que esté completo, el tablero quede plano y las cartas estén limpias. Si le faltan piezas, vale solo lo que esas partes signifiquen para alguien que tiene el mismo juego.

Las copias falsas de Catan y Código Secreto:

son la trampa de los juegos modernos más populares, y se delatan por el cartón delgado, la impresión borrosa, las fichas endebles y una caja sin el logo de la editorial. Después viene el conteo. Casi todo reglamento abre con la lista de lo que trae la caja, así que revisar toma minutos, ya sea el dinero y los títulos del Monopolio, las fichas del Scrabble o las armas del Clue. Si las planchas de cartón siguen sin troquelar, el juego casi no se usó. Fíjate en esquinas aplastadas y en un tablero combado. Con el dominó, extiende las fichas boca arriba: tienen que estar todas las combinaciones, del doble blanco al doble seis, todas del mismo grosor y color, y la que no cuadra casi siempre vino de otro juego.

La edición, el idioma y las expansiones en el título del anuncio:

le dicen al comprador de un vistazo si el juego le sirve, así que ponlos de primero y nombra cada expansión. Fotografía el contenido extendido junto a la lista de componentes, di si las cartas estuvieron enfundadas y menciona lo que falta en vez de esperar a que alguien lo cuente. En un dominó, di de qué material son las fichas y si el estuche todavía cierra bien. Un juego que sale de la casa hacia la mesa del parque vive o muere por su estuche, y quien venga desde Chepo a buscarlo va a querer oírlo cerrar.