Navidad
Compra y vende adornos de Navidad en Panamá.
En casi toda casa panameña el arbolito tiene que ser coposo, tan tupido que el tronco no se vea, y esa exigencia mueve la compra y venta de árboles artificiales nuevos y usados, desde los de seis pies para apartamento hasta los preiluminados y los nevados. A su lado van los nacimientos, de una Sagrada Familia sola a juegos completos con pastores y Reyes Magos, y las luces y adornos que los acompañan. Los pinos naturales son otra historia: llegan en contenedor desde Canadá y Estados Unidos y en enero ya no sirven, así que lo que cambia de manos aquí es lo que vuelve a salir de su caja cada diciembre.
Arbolitos artificiales, nacimientos y luces de Navidad:
son lo que vale la pena pasar a otra casa, porque salen de una caja en diciembre y vuelven a ella en enero. Los arbolitos artificiales vienen verdes, nevados o preiluminados, con la serie metida en las ramas. Los nacimientos van desde una Sagrada Familia de una sola pieza hasta juegos de una docena de figuras con establo, pastores y Reyes Magos, y valen según lo completos que estén. Las luces van de la serie del arbolito a los inflables del portón. Lo de la noche del 31 está en Año Nuevo, y los disfraces y las calabazas en Halloween.
Un pino importado o un arbolito artificial:
es la primera decisión, y en Panamá la cuenta está más pareja de lo que parece. Los pinos naturales que se venden aquí son balsam y otros abetos cortados en Canadá y Estados Unidos, que llegan en contenedor en noviembre. Se escogen por el olor y porque salen coposos, y los más podados son los más tupidos. Uno de siete pies cuesta entre $80 y $100, casi lo mismo que un artificial sencillo de igual altura, pero en enero ya está seco y no vale nada. Por eso el mercado de usados es casi todo artificial. Un artificial de siete pies en buen estado que costó unos $100 debería venderse entre $40 y $60, porque el comprador descuenta las secciones apagadas, las bisagras dobladas y los niveles faltantes, que solo se ven con el árbol armado.
Cómo escoger un arbolito artificial por altura, puntas y ramas:
lo primero es la altura. En la mayoría de las salas panameñas cabe uno de seis a ocho pies, así que mide el techo pensando en la estrella. Qué tan lleno está lo dice el número de puntas de la caja, y dos árboles de la misma altura con unos cientos de puntas de diferencia no se parecen en nada ya decorados. Las puntas planas de PVC son más baratas y de cerca se ven plásticas; las de PE moldeado imitan la aguja real y cuestan más. Las ramas con bisagra bajan solas en minutos, las de gancho se ponen una por una según el color del alambre, y si falta un nivel queda un hueco que no se disimula. El preiluminado te ahorra una noche enrollando luces, pero te amarra a su serie.
Un preiluminado o un nacimiento de segunda mano, revisado en persona:
pide ver el árbol armado y prendido, o por lo menos un video encendido, antes de pagar. En las series incandescentes viejas, una sección apagada suele ser un bombillo flojo o el fusible del enchufe, y sale barato; en los preiluminados LED casi siempre es el cableado dentro de la rama, y eso no. Mueve cada bisagra buscando rajaduras y cuenta los niveles contra la foto de la caja. El nevado se pone amarillo con los años, así que compara el blanco con una foto del árbol nuevo. En un nacimiento, cuenta las figuras contra el juego original y mira caras y manos, donde la resina se despostilla y la pintura se gasta primero. Pregunta por el Niño Dios con nombre propio. Muchas familias lo guardan aparte hasta la medianoche del 24, y es fácil que se quede en la casa cuando la caja cambia de dueño.
Publicar el arbolito o el nacimiento antes de que lleguen los pinos:
pesa más que el precio que le pongas. La gente empieza a comparar árboles en noviembre, cuando entran los pinos importados, y deja de buscar en Nochebuena, así que un anuncio de finales de octubre tiene toda la temporada y uno del 20 de diciembre tiene días. Fotografía el árbol armado y prendido, y luego las puntas y la base de cerca. Indica la altura en pies, la cantidad y el tipo de puntas que dice la caja, si es LED o incandescente y qué secciones funcionan. En un nacimiento, di cuántas piezas trae y fotografía cualquier figura despostillada. Quien venga desde La Chorrera o Arraiján en el tranque de diciembre va a preguntar si la caja todavía cierra y si cabe en el vagón del carro, así que mídela y dilo.