Thanksgiving
Compra y vende asadores y platones de Thanksgiving en Panamá.
Lo de Thanksgiving, el Día de Acción de Gracias, se reduce en Panamá a un problema: cómo hornear un pavo entero en una cocina donde el horno es pequeño o casi nunca se prende. Pasan de mano en mano, nuevos y usados, los hornos asadores eléctricos de mesa, las bandejas para pavo con rejilla, los juegos para trinchar y los platones ovalados grandes, junto con los caminos y centros de mesa otoñales que solo pegan en noviembre. Casi todo vuelve a salir un mes después, porque el mismo pavo regresa a la cena de medianoche en Nochebuena. También aparecen freidoras de pavo, para quien tenga patio donde usarlas.
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Hornos asadores y bandejas para el pavo:
cuál te conviene depende del horno que ya tienes. En muchas cocinas panameñas el horno es pequeño, casi no se usa o sirve de alacena, así que el pavo entero entra en un horno asador eléctrico de mesa o no se hace en casa. El asador es una caja con tapa, un recipiente de acero esmaltado por dentro y una rejilla. Se enchufa a la pared, deja la estufa libre para el arroz con guandú y la salsa, y solo pide un tomacorriente para él solo, porque jala bastante corriente durante horas. Con un horno de tamaño normal, una bandeja con rejilla hace lo mismo: las esmaltadas de puntitos son livianas y baratas, y las de acero inoxidable con asas remachadas pesan más pero van directo a la hornilla para hacer la salsa con el jugo. Las de aluminio desechable se doblan con un pavo pesado: sirven para llevar lo que sobró, no para hornear.
Un pavo en noviembre y otro en Nochebuena:
y por eso todo esto se gana su lugar en la alacena. Thanksgiving es una fiesta estadounidense y no panameña, pero el pavo que pide es el mismo que acompaña al jamón a medianoche en Nochebuena, así que el asador comprado para finales de noviembre vuelve a salir un mes después. El juego para trinchar, el cuchillo eléctrico, la tabla con canal para el jugo, el platón ovalado y la salsera sirven para las dos cenas. Lo que se queda en noviembre es la decoración otoñal: caminos de mesa en tonos óxido y dorado, coronas de hojas secas y las calabazas de foam que también aparecen en Halloween. Cuando llega diciembre, el arbolito y el nacimiento toman el relevo en Navidad.
Hornos asadores, nuevos y de segunda:
un asador de mesa donde quepa un pavo entero cuesta desde unos $90 nuevo en Panamá, y uno de acero inoxidable con ventanita en la tapa puede pasar de $150. Uno usado que todavía mantiene la temperatura debería salir entre $35 y $70. Casi todos solo han hecho unas cuantas cenas de fiesta, así que se descuenta el esmalte despostillado, la rejilla perdida o la tapa rayada, no una resistencia gastada. Las bandejas esmaltadas cuestan tan poco nuevas que de segunda solo vale la pena pedir un precio serio por una de acero inoxidable gruesa con buena rejilla.
Agua en el recipiente y un termómetro en el agua:
así se prueba un asador usado. Llena el recipiente hasta la mitad, pon la perilla, espera y comprueba que el agua llegue más o menos a lo que marca; un asador que calienta de menos deja crudo el centro del pavo. Busca despostilladuras en el esmalte del recipiente, que se oxidan por el borde, y un enchufe quemado o un cable endurecido donde entra al cuerpo. Pon la bandeja de acero sobre una mesa plana y presiona cada esquina: si cojea, está torcida y va a quemar el jugo. Al cuchillo eléctrico no le puede faltar ninguna de las dos hojas, rectas y bien trabadas. En una freidora, dobla la manguera del gas y busca grietas cerca del regulador. Voltea el platón de cerámica en busca de despostilladuras bajo el borde y dale un toquecito: una rajadura fina suena apagada.
Un asador o una bandeja que cambia de cocina:
publícalo a inicios de noviembre y otra vez cuando ya pasó Thanksgiving, que es cuando la gente empieza a planear el pavo de Nochebuena. Indica para qué tamaño de pavo está hecho (lo dice la caja o la placa de abajo) y si incluye la rejilla y la tapa. Fotografía el interior del recipiente con luz de día, la placa de datos y las asas, y quítale la grasa vieja antes. Muchos juegos completos vienen de familias que regresan a Estados Unidos desde Boquete o la ciudad y venden juntos el asador, el platón y el juego para trinchar. Quien venga a buscar una bandeja debe saber el ancho interior de su horno, porque lo que no deja que entre son las asas, no la bandeja: pon en el anuncio la medida de asa a asa.