Año Nuevo
Compra y vende muñecos de año viejo y artículos de fiesta en Panamá.
Desde mediados de diciembre aparecen en la Interamericana, en Bejuco de Chame y San Carlos, los muñecos: figuras del tamaño de un espantapájaros con la cara de los políticos y famosos del año, hechas en talleres familiares para arder en la calle a medianoche. Alrededor está lo demás de la noche, nuevo y usado: sombreros y cornetas, toldos, mesas y sillas para la fiesta en el patio o la calle, y lo que va en el carro rumbo a una casa de playa en Panamá Oeste. El muñeco se compra una vez y se quema; casi todo lo demás vuelve a salir el diciembre siguiente.
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El muñeco de año viejo y quién lo hace:
con él empieza el fin de año panameño, muchas veces semanas antes de la noche. Los muñecos de sátira, un ministro, un futbolista, el personaje que el país discutió ese año, salen sobre todo de talleres familiares de Chame y San Carlos que arrancan con los bocetos en octubre y terminan las caras en noviembre. En Los Santos los muñecos son más sencillos y de otro tiempo: un campesino con sombrero, un pescador, un albañil, un borracho sentado en una silla frente a la casa. Quien lo arma en casa necesita un pantalón y una camisa viejos, paja, aserrín o viruta para rellenarlo y una cara de cartón o papel maché; una careta que sobró de Halloween puede completar el trabajo. Los muñequitos en kit para personalizar son para los niños y para las casas que quieren la costumbre sin una quema grande en la calle.
Sombra y asientos para la fiesta en la calle:
la quema es en la calle o en el patio, y la fiesta alrededor necesita sombra, sillas y dónde poner la comida. Las empresas de alquiler para fiestas ofrecen toldos, mesas plegables y sillas por noche, pero quien recibe a la familia todos los años suele terminar con lo suyo: un toldo plegable que abra una sola persona, un par de mesas y una pila de sillas que también sirven para la cena de Nochebuena, con el arbolito y las luces de Navidad todavía adentro. Busca un toldo con estructura de acero o de aluminio grueso y con pesas o estacas para las patas, porque una ráfaga levanta uno liviano, y mesas que se doblen bien planas para ir en el carro a una casa de playa en Coronado o Gorgona. Sombreros, cornetas y confeti completan la caja.
Pagar por un muñeco que se quema a medianoche:
uno de los talleres de Chame y San Carlos, con cara esculpida y vestuario completo, puede pasar de $350, y las piezas grandes con más de una docena de caras en una sola base llegan a miles de dólares. Uno hecho en casa cuesta un saco de relleno y ropa que ya iba de salida. Ninguno tiene precio de segunda mano, porque el muñeco se hace para arder. Lo que se recupera al revender está en el toldo y las mesas, que usados rinden igual que nuevos si la estructura está derecha.
Dónde se rinde un toldo usado:
ábrelo completo antes de pagar. Los puntos débiles son las uniones plásticas donde se cruzan las tijeras, el deslizador que ya no traba arriba de la pata y el óxido donde las patas tocan el piso; en el techo, recorre las costuras buscando huequitos y fíjate en las partes quemadas por el sol que dejan pasar la lluvia. Las mesas plegables fallan en la bisagra y en el seguro de las patas, así que arma una y apóyate en el centro. Las caretas y caras de muñeco compradas y nunca usadas son otro asunto: la cara de un político sirve para un solo año y pierde la gracia apenas arranca el siguiente, mientras que un campesino o un pescador sirven para cualquier diciembre.
Muñecos por encargo y toldos con temporadas por delante:
a los talleres les va mejor con la cara terminada fotografiada a la luz del día, la altura de la figura, si va sentada o de pie y si hacen la entrega, porque un muñeco tamaño espantapájaros no cabe en un sedán. Publica los encargos a comienzos de diciembre; la exhibición a orillas de la carretera atrae gente desde mediados de mes. En un toldo, indica la medida abierto, el material de la estructura y si incluye paredes laterales, pesas y bolso, y fotografíalo armado. Una caja de sombreros, cornetas y guirnaldas sale más rápido como un solo lote contado. Quien maneja desde Juan Díaz o Tocumen para buscar un muñeco en Bejuco la última tarde del año necesita saber antes de salir si viaja acostado en la parte de atrás de un pick-up o si el taller lo lleva.