Extractores De Grasa
Compra y vende extractores de grasa en Panamá.
En Panamá, extractor de grasa es el aparato plano atornillado bajo el gabinete y campana el de acero con chimenea hasta el techo; los dos se compran y venden aquí, nuevos o de segunda. Casi siempre van sobre una estufa de gas conectada al tanque, así que el ancho y la altura a la que se cuelgan pesan tanto como el diseño. Drija, Nisato, Frigidaire y Whirlpool cubren el uso diario, y las de isla y de restaurante aparecen cuando alguien remodela o cierra un negocio. Un anuncio que diga el ancho y si el extractor sacaba el aire por un ducto le ahorra a todos un viaje perdido.
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Del extractor plano bajo el gabinete a la campana con chimenea:
lo que de verdad cambia es dónde se cuelga. El extractor plano es una caja delgada fijada bajo el gabinete que queda sobre la estufa, el más barato y el que ya traen muchos apartamentos alquilados. La campana de pared va sobre la pared libre, con una pantalla de acero o de vidrio y una chimenea telescópica que tapa el ducto, y sirve donde la estufa no tiene nada encima. La de isla baja del techo sobre la isla. Las de restaurante son otro aparato: largas, de acero, con filtros de bafle, y salen a la venta cuando cierra una cocina.
Ducto hacia afuera o filtro de carbón:
de eso depende lo que puede hacer un extractor. Con ducto, saca del edificio el humo, el calor y el vapor. Sin ducto, recircula: el aire pasa por el filtro de grasa y por uno de carbón y vuelve a la cocina sin olor ni grasa, pero con todo su calor y su humedad. Casi todos los modelos de casa se instalan de las dos formas, y sin ducto te toca cambiar los filtros de carbón, que se botan, no se lavan. Los microondas que se montan sobre la estufa hacen el mismo trabajo con un ventilador más débil: alcanza para una cocina chica, no para freír mucho.
Ancho y altura del extractor sobre una estufa de gas:
en Panamá casi todas las cocinas trabajan con tanque de gas, y la llama riega calor y grasa más allá que una hornilla eléctrica. El extractor debe medir por lo menos lo mismo que la estufa, uno de 30 pulgadas sobre una de las estufas de 30, y conviene subir una talla si fríes seguido. Cuélgalo a la altura que pide el manual para gas, que es mayor que para eléctrica: muy bajo, los filtros se cocinan; muy alto, el humo se escapa por los lados.
El salto de precio del extractor plano a la campana:
un extractor plano bajo gabinete cuesta entre unos $50 y $150 nuevo, y una campana de pared Drija o Frigidaire arranca cerca de $170 y pasa de los $250; las de isla y las de gama alta quedan muy por encima. Con nuevos tan baratos, un extractor plano usado vale poco cuando el comprador ya pagó a alguien para colgarlo y conectarlo. Una campana limpia, con todas las piezas de su chimenea, aguanta mejor el precio, porque lo que se paga nuevo es la pantalla y el acero.
Grasa dentro de la caja del motor de un extractor usado:
pesa más que cualquier raspón por fuera, porque los filtros se cambian y el motor no. Saca los filtros y alumbra hacia adentro con una linterna: una capa café y pegajosa en el ventilador delata años sin limpieza, y un riesgo de incendio mientras no se desengrase. Ponlo en todas las velocidades y oye si traquetea o si zumba subiendo y bajando, señal de rodamientos gastados. Busca óxido en los bordes de la pantalla y despicaduras si es de vidrio. Un filtro de malla doblado importa poco, porque los de aluminio se venden por ancho y salen baratos; los de carbón van con el modelo, así que busca el número antes. En una de chimenea, confirma que vengan las dos piezas de la cubierta, el soporte de pared y el collarín del ducto; en una marca poco conocida esas piezas casi no se consiguen.
Bajar una campana con su chimenea y sus soportes:
es media venta, porque el comprador quiere el juego completo. Antes de desatornillarla, tómale fotos funcionando con la luz prendida, del interior sin filtros y de la etiqueta con el modelo. Indica el ancho, si sacaba el aire por ducto o recirculaba y las alturas de techo que alcanza la cubierta, porque eso decide si cabe bajo el cielo raso de un apartamento. Lava los filtros de malla antes de la visita: quien venga desde Chitré a buscarla a una remodelación en Condado del Rey va a juzgar todo el equipo por ellos.