Ballet & Danza
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Buena parte de lo que se mueve en danza sale de una sola noche: la función de fin de año de la academia, donde los papás pagan un vestuario que la niña usa una vez. Tutús, vestuarios y leotardos con los colores de cada academia aparecen aquí nuevos y usados, junto a zapatillas de media punta que le quedaron chicas en pocos meses, zapatos de tap y de jazz, y zapatos de salsa con suela de gamuza. Las puntas son la excepción: se amoldan al pie de una sola bailarina, así que las que vale la pena comprar son las que nunca salieron de la caja.
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Zapatillas de media punta, puntas y el paso de unas a otras:
las niñas empiezan con media punta, zapatillas blandas sujetas con elástico, de lona o de cuero. El cuero dura más; la lona es más liviana y marca el empeine. La suela partida dobla fácil, aunque hay maestras que piden suela entera al principio porque hace trabajar más el pie. Quedan chicas mucho antes de gastarse, así que un par poco usado es una compra sensata. Las puntas son otra cosa: una caja endurecida que envuelve los dedos, una plataforma plana para pararse y una plantilla bajo el arco, el shank, que viene en distintas durezas. Bloch, Capezio, Grishko y la brasileña Só Dança las hacen en anchos y cajas que le sirven a un pie y no al de al lado. Quien decide cuándo una alumna está lista para su primer par es la maestra, no la tienda.
Zapatos de tap y de salsa, leotardos y tutús de escenario:
los zapatos de tap llevan placas atornilladas en punta y talón que se pueden cambiar, así que importa más el cuero. Los de salsa y bailes de salón llevan suela de gamuza para girar sobre piso de madera, y bastan unas cuantas salidas a la calle para arruinarla. Casi todas las academias fijan color o modelo de leotardo por nivel, y uno usado vale más para la siguiente niña del grupo. El tutú de escenario, con tul rígido que sale plano desde la cadera, se hace para una sola función. La barra de pie para practicar en casa está en equipo de ejercicio, y muchas bailarinas ganan fuerza con yoga y pilates.
Lo que cuestan unas puntas y el par que sigue en su caja:
un par de puntas nuevo cuesta entre $120 y $150 en Panamá, y aguanta de diez a veinte horas de baile antes de que el shank y la caja cedan. Un par ya bailado se amoldó al arco de otra persona y le sirve de poco a la siguiente. La reventa de verdad son las puntas sin estrenar, compradas en el ancho o el modelo equivocado, que se acercan a su precio nuevo si no tienen cintas cosidas. Los leotardos, de unos $45 a $55 nuevos, aguantan mucho mejor su valor, porque a las niñas les quedan chicos antes de que la tela se canse.
Cómo se muere una punta, y qué más se gasta:
el shank es lo que cede antes. Toma la zapatilla por el talón y la punta y dóblala: un shank vivo resiste y regresa, uno muerto se dobla en el arco. Aprieta los lados de la caja, porque el sudor ablanda la goma que la endurece, y una caja que se hunde bajo el pulgar ya no sostiene los dedos. El satén raspado en la plataforma delata que el par se usó, diga lo que diga el anuncio. En las medias puntas, revisa el elástico y la suela bajo la almohadilla del pie, que es donde se rompe. Sacude los zapatos de tap y escucha si alguna placa suena floja. Los de salsa se juzgan por la gamuza: el pelo aplastado se levanta con un cepillo, pero una suela lisa y brillante pide cambio de suela, y un tacón que baila es trabajo de zapatero.
Vestuarios de la función y puntas sin estrenar, de una bailarina a otra:
publica el vestuario en las semanas que siguen a la función, mientras está limpio, planchado y todavía le queda a una niña de un nivel más abajo. Indica la estatura de la niña, la academia y la coreografía, y fotografía el tutú extendido para que se vea si el tul sigue parado. En las puntas, pon en el título marca, modelo, talla, ancho y dureza del shank, muestra plataforma y suela, y aclara si tienen cintas o elástico cosidos. Las puntas se escogen en el pie de la bailarina, no por el número de la suela, así que quien venga a buscarlas debe traerla, dejar que suba a la plataforma con una mano en la pared, y cerrar el precio después.