Tenis

Compra y vende equipo de tenis en Panamá.

En Panamá casi todas las canchas son duras, desde las públicas del Parque Omar hasta las de los clubes de Diablo, y el polvo de ladrillo del centro Fred Maduro es la excepción. Eso marca el equipo más de lo que parece: la suela se gasta rápido, el fieltro de la pelota se pela en pocos sets y el protector de la raqueta se raspa en cada volea baja. Raquetas y zapatillas, nuevas y usadas, son el grueso del intercambio, junto con raqueteros, máquinas lanzapelotas y raquetas junior que a un niño ya le quedaron cortas. La medida del grip y el estado del encordado pesan tanto como la marca.

Raquetas por tamaño de cabeza y peso:

esos dos datos ponen casi cualquier raqueta de adulto en uno de tres grupos. Las livianas de cabeza grande perdonan más y son para quien empieza o juega dobles el sábado. La de 100 pulgadas cuadradas y peso medio, como la Babolat Pure Drive o la Head Speed, es donde termina casi todo jugador de club, porque da potencia y efecto sin castigar el golpe descentrado. Las de jugador, como la Wilson Blade o la Head Prestige, tienen cabeza más chica y más peso, y premian el golpe completo. El patrón de cuerdas afina la elección: un 16×19 abierto muerde la pelota para el efecto y un 18×20 cerrado da control y gasta menos cuerda. Las junior se eligen por largo, según la estatura del niño, y casi todas cambian de dueño cuando el niño pasa a tamaño completo. Para el juego entre vidrios, las palas y paletas están en pádel y pickleball.

El grip y el encordado:

dicen cómo se siente una raqueta mucho antes que la marca. La medida va de L1 a L4, marcada en la base del mango, y la prueba es que el índice quepa entre los dedos y la palma. Un grip chico se agranda con overgrip y uno grande no se rebaja, así que una usada con el grip algo corto es la compra más segura. El poliéster da control y efecto al que le pega duro, pero se muere rápido y es duro para el brazo; el multifilamento trata mejor al jugador recreativo, y muchos encordan un híbrido de los dos.

Zapatillas y pelotas para cancha dura:

la zapatilla de cancha dura trae suela más resistente y la punta reforzada para el arrastre del saque. El dibujo en espiga de la de arcilla se alisa sobre el concreto, así que, salvo que juegues en el Fred Maduro, un par de arcilla es mala compra aunque esté regalado. Las extra duty traen fieltro más grueso para estas canchas. Las presurizadas pierden el bote a los pocos días de abrir el tubo; las sin presión lo mantienen meses y sirven para el canasto y la máquina lanzapelotas. Escaleras de agilidad y ligas para la preparación física están en equipo de ejercicio.

Raquetas de gama alta y la pintura nueva cada dos años:

una raqueta de gama alta actual de Babolat, Wilson o Head cuesta entre $260 y $320 nueva en Panamá, muchas veces sin encordar. Una de dos o tres generaciones atrás, con el marco sano, se mueve entre $80 y $130. Las marcas repintan y retocan cada línea cada dos años, lo que envejece un marco perfecto a ojos del comprador, y casi toda raqueta usada pide cuerdas y grip nuevos antes de jugarse, algo que quien compra descuenta del precio.

Grietas en el cuello y bajo el protector:

acaban con una raqueta, y en cancha dura se esconden mejor. Mira primero el protector de la cabeza: si las voleas bajas y las caídas lo gastaron hasta dejar ver el grafito, el marco recibió golpes ahí. Revisa luego el cuello y los lados de la cabeza buscando grietas finas, y da golpecitos con el nudillo a lo largo del marco: un zumbido sordo en un punto es mala señal. Circulan copias de Babolat y Wilson; la original lleva número de serie en el cuello o el mango, pintura limpia y un peso cercano al de la marca, y una pesa de cocina lo aclara. En las zapatillas, la punta pelada y la suela lisa quieren decir que ya no agarran justo donde vas a jugar.

Un anuncio de raqueta para el próximo jugador de club:

debería resolver con las fotos las dudas del comprador. Pon modelo y generación, tamaño de cabeza, medida del grip, qué cuerdas tiene y cuándo se encordó, y di si alguna vez se cayó fuerte. Fotografía los dos lados de la cabeza, el protector, el cuello, la base del mango y el número de serie. Puedes dejarle el overgrip, pero aclara qué hay debajo: un jugador de Diablo que usa L3 va a querer saber si ese mango tan cómodo es un L3 de verdad o un L2 engordado con cinta.