Fútbol Americano

Compra y vende equipo de fútbol americano en Panamá.

En Panamá el fútbol americano se juega de dos maneras, y cada una pide un equipo distinto. El flag es el que más gente mueve: la selección femenina tiene un título mundial y hay torneos juveniles hasta en Penonomé, y para jugarlo basta con un cinturón de banderines, guantes y tacos. El tackle, de clubes y colegios, exige casco, hombreras y pantalón con protecciones, casi todo de marcas estadounidenses traído de Estados Unidos. Aquí aparecen las dos cosas, nuevas y usadas, desde un par de guantes de receptor hasta el equipo completo que a un muchacho ya le quedó chico.

Cinturones de flag, guantes de receptor y tacos para flag football:

la mayoría de los jugadores panameños empieza en el flag, y el Estadio Emilio Royo, en la Ciudad Deportiva Irving Saladino, es la casa de las dos versiones del juego. El equipo es poco y casi todo se compra nuevo. El cinturón lleva los banderines que la defensa arranca en lugar de taclear: los de sistema pop se enganchan y se sueltan limpio, mientras que los baratos con velcro se aflojan y se caen solos. Los guantes de receptor atrapan gracias a una palma pegajosa que se va perdiendo con el uso, así que un par sin agarre vale poco por limpio que se vea. Los zapatos de fútbol americano llevan un taco extra justo en la punta, que los de fútbol no tienen, y vienen en corte bajo para receptores y corte alto para linieros. Los balones van por tallas oficial, juvenil, junior y pee-wee: el que se compró para un niño de primaria no le sirve a un adolescente.

Cascos, hombreras y fajas protectoras para tackle:

en el tackle el equipo se elige tanto por posición como por talla. El casco se ajusta según la circunferencia de la cabeza, y la careta dice quién lo usaba: abierta y con pocas barras para un quarterback o un receptor, cerrada tipo jaula para un liniero. Las hombreras se dividen igual, ligeras y de perfil bajo para quien tiene que girar y atrapar, más profundas para la línea, y la etiqueta indica el rango de pecho y de peso. Debajo van el pantalón con protecciones o una faja integrada con almohadillas de cadera, muslo y coxis, más el protector bucal, lo único que nadie debería aceptar usado.

La etiqueta con la fecha dentro de un casco usado:

lo que vale un casco está impreso por dentro, no en la pintura. Todo casco certificado de fútbol americano lleva su fecha de fabricación, y la propia recomendación del deporte es retirarlo a los diez años de esa fecha, por bien que se vea. Si fue reacondicionado, lleva además una etiqueta de recertificación con el nombre de la empresa y el año de la prueba. Un casco nuevo de adulto de Riddell, Schutt o Xenith va desde unos $300 hasta bastante más de $500, y uno usado debe valorarse por esa etiqueta: con años por delante y una recertificación reciente conserva buena parte del precio nuevo; cerca de su décimo año ya es casi de adorno. Es lo contrario de un guante de béisbol, que gana valor a medida que se amansa. Además de la etiqueta, busca grietas en la coraza alrededor de los oídos y de los tornillos de la careta, acolchado o cámaras de aire que ya no se inflan, y una careta que se nota enderezada. En las hombreras, revisa que el plástico no esté rajado, que la espuma recupere su forma después de apretarla y que el sudor no haya podrido cordones ni correas. Lo que más se falsifica son las camisetas de aficionado: una camiseta oficial de la NFL lleva el escudo bien cosido en el cuello, y una bordada que se ofrece a precio de estampada casi siempre es copia.

Cómo anunciar un casco, unas hombreras o un equipo completo de tackle:

fotografía de cerca la etiqueta de fabricación y la de recertificación, que se puedan leer, porque nadie que conozca el deporte le pone precio a un casco sin verlas. Indica talla y modelo del casco, la talla de las hombreras con el rango de pecho y peso que traen impreso, y la posición para la que se hizo el equipo, y aclara si incluye careta y barbiquejo. Un equipo completo, con casco, hombreras, pantalón y faja, se vende antes que las piezas sueltas, porque quien empieza en el tackle necesita todo a la vez; los cinturones de flag salen mejor en juego para un equipo entero. Y antes de que un papá viaje desde Colón a recoger un equipo, pon en la primera línea para qué edad y peso se compró: un solo estirón puede dejar a un muchacho fuera de sus hombreras en una temporada.