Gallinas

Encuentra y ofrece gallinas en Panamá.

En un patio panameño la gallina suele ser una de dos: la criolla que lleva generaciones escarbando alrededor de las casas de Herrera, o una ponedora híbrida roja criada para huevo desde que salió del cascarón. Gallinas, pollonas y pollitas que necesitan un patio nuevo pasan de mano junto al equipo que las mantiene: gallineros de costados abiertos, criadoras, incubadoras automáticas pequeñas, comederos de tolva y bebederos de niple, nuevos y de segunda mano. El gallinero que aguanta el calor de tierras bajas lleva malla y aleros anchos en vez de paredes y ventanas. Di qué aves son, cuántas semanas tienen y si el gallinero va con ellas.

La criolla de patio frente a la ponedora híbrida:

piden montajes distintos, así que confirma qué ave ofrece un anuncio antes de construir. Las híbridas rojas como ISA Brown y Hy-Line Brown están hechas para poner casi a diario en sus primeras temporadas, y en la incubadora sus pollitas se separan por el color del plumón, de modo que una caja de pollitas rojas no debería traer machos. La criolla, la gallina de patio del interior de Coclé a Los Santos, pone menos y huevos más chicos, pero se busca buena parte de la comida y empolla sola, algo que la híbrida casi nunca hace. Los pollitos de engorde tipo Cobb o Ross crecen demasiado rápido para una vida larga en un patio. Muchas fincas tienen gallinas junto a cabras o cerdos, y el alimento de inicio, de desarrollo y de postura está en alimentación animal.

Gallineros abiertos para el calor de tierras bajas:

la gallina no suda; se refresca jadeando con las alas abiertas, y un gallinero cerrado la tiene así toda la tarde en Chitré. Los que funcionan aquí llevan malla galvanizada donde en los países fríos van paredes, aleros anchos que alejan el sol y el aguacero de la cama, y un techo alto para que el calor del zinc quede por encima de las perchas. Orienta el lado largo de este a oeste, para que el sol cruce el techo y no entre de lleno. Los kits aislados con ventanitas, pensados para jardines de clima templado, se vuelven un horno. Calcula un nidal por cada cuatro o cinco gallinas.

Criadoras, incubadoras y empezar con pollitas:

la pollita de un día no conserva su propio calor en las primeras semanas, así que la criadora va antes que todo: un foco o una placa de calor sobre un círculo de cartón, un bebedero para pollitos y un comedero bajo. Empezar con pollitas es lo más barato, pero son meses de alimento antes del primer huevo; la pollona a punto de postura se ahorra todo eso. La tercera vía es una incubadora automática pequeña, que voltea los huevos y mantiene la humedad, aunque solo nacen huevos fértiles, así que incubar implica tener gallo.

Horcones con comején, malla oxidada y una cresta pálida:

clava un destornillador en la base de los horcones de un gallinero de madera. Si el comején los ahuecó, la estructura está acabada y lo que pagas es el zinc y la malla. Revisa la malla a ras de suelo, donde el óxido abre el primer hueco que encuentra una zarigüeya o un perro suelto, y lava a fondo cualquier gallinero usado, porque el ácaro rojo se esconde en las grietas de la madera vieja. Prueba una incubadora usada un día, vacía y con tu propio termómetro dentro, y fíjate que el volteador se mueva. En la gallina, la cresta dice casi todo: llena, roja y cerosa cuando está poniendo, pálida y encogida cuando dejó de poner o está enferma. Busca ojos vivos y nariz sin moco, pregunta qué vacunas tiene el lote y mantén a las recién llegadas aparte de las tuyas un par de semanas.

Cuando tus gallinas, el gallinero o la incubadora cambian de casa:

para las gallinas, indica la raza, la edad en semanas, cuántas son y cuántos huevos da el grupo al día. Para un gallinero, las medidas del piso, el material y si se desarma para caber en un pick-up, porque de eso depende que alguien que viene de La Chorrera o de Aguadulce pueda llevárselo. Para una incubadora, la capacidad, si voltea sola y cómo salió la última nacida. Las gallinas sufren en un carro cerrado al mediodía: acuerda la entrega temprano en la mañana y pide a quien las recibe que traiga una jaula ventilada.