Ganado
Encuentra y ofrece ganado en Panamá.
El ganado cambia de finca por razones de todos los días: una finca en Darién achica el hato, una lechería pequeña de Gualaca deja ir a sus cabras viejas, una familia reparte un lote de ovejas Pelibuey entre dos hijos. Los animales se entregan a otra finca, y el equipo de corral que va con ellos, desde bebederos y mangas hasta impulsores de cerca eléctrica, se anuncia nuevo y de segunda mano. Un anuncio que vale la pena contestar dice la especie y el cruce, cuántas cabezas y de qué sexo, la edad por los dientes o por registro y el distrito donde están.
Cruces cebú, ovejas de pelo y cabras lecheras en una finca panameña:
en Panamá, decir ganado es pensar en reses, y en una finca pequeña eso suele ser un hato de doble propósito: cebú tipo Brahman cruzado con Pardo Suizo o Holstein, ordeñado una vez al día con el ternero al pie y criando ese ternero para carne. La giba, la piel suelta y el pelo corto son lo que le permite a la sangre cebú aguantar el calor de tierras bajas. Los hatos más puros de Holstein están en la cuenca lechera de Chiriquí, donde todo el sistema gira en torno a ellos. Los dos tipos están en vacas. Las ovejas de Panamá son de pelo, sobre todo Pelibuey y Black Belly, muchas veces cruzadas con Dorper o Katahdin para dar más carne. No crían lana, así que no hay nada que trasquilar. Las cabras son en su mayoría Saanen, Anglonubiana y Alpina, de leche. Cerdos, caballos y gallinas tienen cada uno su página.
Reses, ovejas o cabras según tu tierra y tu cerca:
la cerca decide más que el potrero. Las reses respetan tres o cuatro hilos de alambre de púas; las cabras y las ovejas se cuelan, así que una finca armada para ganado vacuno necesita malla o cerca eléctrica antes de que llegue la primera oveja. La cabra ramonea arbustos y hojas a la altura de la cabeza y pela los árboles jóvenes; la oveja pasta pegada al suelo, y por eso se maneja bien detrás de las reses en los mismos potreros. Un animal de ordeño te pone el horario: una vaca de doble propósito aguanta un ordeño al día, una Holstein pide dos, además de concentrado y sombra, y pierde condición rápido en un potrero caliente de bajura. Concentrado y pacas están en alimentación animal, y el remolque para traer a los animales, en remolques ganaderos.
La boca y la ubre de una vaca, una oveja o una cabra:
las reses, las ovejas y las cabras solo tienen incisivos abajo, y esos dientes dicen la edad. Dientes de leche angostos son de animal joven; el primer par de dientes anchos permanentes marca a un adulto joven; la boca llena, con ocho dientes anchos, a uno mayor; y dientes gastados, flojos o caídos, a un animal al final de su vida útil, por buenas que se vieran las fotos. En una hembra de ordeño, palpa cada cuarto de la ubre de la vaca, o cada mitad en la cabra, buscando calor o bolas duras, y saca los primeros chorros de cada pezón en una taza de fondo oscuro. Grumos, escamas o leche aguada son mastitis, y un pezón que no da nada es un cuarto ciego. Si te ofrecen una vaca u oveja preñada, pregunta quién lo confirmó, por palpación o ecografía, y con qué macho y cuándo se sirvió. Después mira pasar el lote por la manga: el animal que embiste la cerca en el corral del vendedor lo va a hacer en el tuyo.
Lo que preguntará quien se lleve tus reses, ovejas o cabras:
indica la especie, el cruce, la cantidad, el sexo y la edad por dientes o por registro; en las hembras, si están preñadas y desde cuándo, y en las de ordeño cuánto dan al día. Di qué han comido, solo pasto o pasto con concentrado, porque un cambio brusco de dieta le cae mal a un rumiante. Aclara si conocen la cerca eléctrica y la manga. Fotografía a cada animal de lado, parado en terreno plano y con luz de día, con una toma de la ubre por detrás y otra de la boca. Quien venga desde David o Chepo va a preguntar cuántas horas de camino son y si los animales están amansados. Las ovejas y las cabras viven en grupo, y una oveja o cabra que viaja sola se angustia y deja de comer: ofrécelas por lo menos en pareja y dilo en el anuncio.