La Pintada

Propiedades en La Pintada, Panamá.

A principios del siglo pasado, en todo este valle había una sola tienda, y funcionaba en la única casa pintada; la gente de las lomas bajaba a pie o a caballo a comprar lo que no sembraba, y de tanto decir “vamos a la casa pintada” el pueblo se quedó con el nombre. Todavía hoy, cuando hay que resolver algo, se baja a La Pintada. Es la cabecera del distrito de La Pintada, en la provincia de Coclé, Panamá, con la alcaldía, los juzgados, la parroquia y el mercado. En el corregimiento viven unas 4,500 personas, casi todas en el pueblo y en las comunidades planas del valle. Lo que más se vende son casas en La Pintada con su propio lote, terrenos que salen de la tierra familiar y potreros en el fondo del valle.

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Sobre La Pintada:

El pueblo está en el valle del río Coclé del Sur, en las faldas de la cordillera Central del lado del Pacífico, justo donde los llanos coclesanos dan paso a la montaña. Se llega por una carretera asfaltada que sale de Penonomé, a unos 20 km de la Interamericana, y los buses salen de la piquera de La Pintada en Penonomé. El río bordea el pueblo y el Perecabé desemboca en él muy cerca. Además del pueblo, el corregimiento suma 85.5 km² de caseríos del valle y poblados de loma como Membrillal, Santos Ortiz y El Pedregoso. Hacia el norte, las vías suben a Llano Grande, a Piedras Gordas y al resto del distrito.

Como cabecera, aquí están el municipio, los juzgados y la tesorería, y frente al Parque 19 de Octubre se levanta la parroquia Nuestra Señora de La Candelaria. En el centro hay minisúper, farmacias, ferreterías y cancha de fútbol, y en 2024 se inauguró un mercado agrícola y artesanal. La Pintada es la cuna del sombrero pintao: una ley de 2011 le dio ese título, la UNESCO reconoció sus técnicas de tejido en 2017 y cada octubre el Festival Nacional del Sombrero Pintao llena las calles de artesanos, carretas y desfiles. En el pueblo, Joyas de Panamá tuerce a mano puros con tabaco de semilla cubana que se cultiva en la zona desde los años ochenta, y a un par de kilómetros hay petroglifos precolombinos. Mucha gente trabaja en Penonomé y va y viene a diario.

El corregimiento tiene dos paisajes. El fondo del valle, a unos 70 metros de altura, es ancho y plano y está casi todo en potrero, herencia de las viejas haciendas ganaderas del llano de Coclé. Las lomas que lo rodean pasan un poco de los 500 metros y en ellas se ven parcelas de maíz, arroz y yuca entre rastrojos altos, monte que volvió a crecer en tierras de familias que ya no las trabajan. A diferencia de las montañas más lluviosas del norte, aquí el verano se nota: el pasto se seca y varias quebradas que nacen en los cerros dejan de correr. Por eso lo que define el valor de una propiedad es el agua, sea la que tiene el ganado en verano o la conexión segura de una casa.

Las comunidades del valle tienen luz y agua potable, y la potabilizadora del pueblo figura entre las plantas que el IDAAN tiene previsto rehabilitar. En las lomas, los poblados de diez a unas cuantas decenas de casas se abastecen de acueductos comunitarios o de pozos, y donde no llega el tendido eléctrico las familias instalan paneles solares. Con los años, las parcelas de cultivo cercanas al pueblo se vendieron o se repartieron entre herederos para construir, y hoy los caseríos bajos son un mosaico de lotes familiares con casas de bloque y patios de plátano y frutales. Compran sobre todo familias del lugar y gente que trabaja en Penonomé; algunos que se fueron a la capital regresan por la tranquilidad, y los ganaderos del distrito buscan potrero en el llano.

Casas en La Pintada:

Lo común es la casa de bloque de una planta en su propio lote, dentro del pueblo o a lo largo de los caminos hacia las comunidades del valle, junto a algunas viviendas de interés social levantadas con programas del Estado. Cerca del centro, el río, los comercios y las escuelas quedan a pocos pasos. Sobre la carretera hacia Penonomé hay casas más grandes y recientes en lotes amplios, aunque parte de esa vía ya pertenece al distrito de Penonomé, así que confirme de qué lado de la raya queda. Si busca casas en venta en La Pintada para trabajar en Penonomé, haga el recorrido en hora pico antes de decidir.

Terrenos y Lotes en La Pintada:

Casi todos los lotes salen de tierra familiar: la finca de los padres repartida entre los hijos o una esquina de potrero que un ganadero decide vender. Cerca del pueblo tienen luz y agua en la calle y se compran para levantar casa con patio. En las lomas las parcelas son más grandes, con rastrojo y quebradas, y la mayoría de los caminos de entrada no están asfaltados. Para tumbar rastrojo viejo hace falta permiso ambiental, así que averigüe cuánto se puede abrir antes de pagar por hectárea un terreno en venta en La Pintada.

Fincas en La Pintada:

En el llano, las fincas son ganaderas, casi todas de cría de ganado cebú, y los terneros se venden en la subasta de Penonomé. Las medianas van de unas 25 a 70 hectáreas y las más grandes pasan de 100, con encargado fijo y muchas veces con potreros adicionales en la vertiente del Atlántico, al norte del distrito. Al evaluar fincas ganaderas en Coclé de este lado del valle, pregunte dónde toma agua el ganado en marzo y abril y cuánto pasto aguanta la tierra en pleno verano.

Preguntas frecuentes:

  • El anuncio dice “La Pintada”. ¿La propiedad está en el pueblo?

    No siempre. La Pintada es el nombre del distrito y también de este corregimiento, de modo que un anuncio puede referirse a cualquier punto entre El Harino y Llano Norte, y algunas casas que se ofrecen “vía La Pintada” quedan del lado de Penonomé. Fíjese en el corregimiento que aparece en la escritura y en el plano, no en el título del aviso.

  • El lote se segregó de una finca familiar. ¿Qué debo revisar?

    Aquí la mayoría de los lotes vienen de herencias, y no todas las particiones entre hermanos están inscritas. Verifique que el lote tenga folio propio en el Registro Público, o si sigue siendo parte de la finca madre o es solo derecho posesorio. La ANATI adelanta titulación masiva en el corregimiento, así que una parcela puede estar a medio camino de regularizarse. Si el título sigue a nombre de un padre fallecido, hay que resolver la sucesión antes de que el lote pueda pasar a su nombre.

  • ¿Puedo tener unas vacas o regar en un lote cerca del pueblo?

    Pregunte antes. Los poblados de loma administran sus propios acueductos y en algunos está prohibido usar el agua potable para cultivos o animales. Un lote con pozo propio o quebrada permanente le da esa libertad; uno que solo tiene la pluma comunitaria quizá no.

  • ¿Qué tan fácil es ir y venir de Penonomé?

    El tramo asfaltado hasta Penonomé es corto y hay buses desde la piquera, por eso mucha gente vive aquí y trabaja allá. En los poblados de loma la cosa cambia: la mayoría de los caminos son de tierra y el pasaje pesa, así que tener carro hace la diferencia.

  • ¿El festival de octubre cambia la vida del pueblo?

    Por unos días, sí. El Festival Nacional del Sombrero Pintao trae miles de visitantes, kioscos y desfile por el centro, y las calles cerca de los parques se llenan. Una casa junto al Parque 19 de Octubre o al Parque 25 de Diciembre queda en pleno corazón de la fiesta.