La Boca

Propiedades en La Boca, Panamá.

Buena parte de las casas de La Boca existe gracias al Puente de las Américas: cuando sus accesos se llevaron por delante un pedazo de Balboa, el Canal levantó aquí en 1959 un conjunto nuevo de viviendas para las familias que se quedaron sin la suya. El puente sigue atravesando el cielo por el lado oeste de la barriada, con los muelles del puerto de Balboa a sus pies. La Boca pertenece al corregimiento de Ancón, en la ciudad de Panamá, a pocos minutos de la Calzada de Amador. Lo que sale al mercado son sobre todo casas y dúplex de la época canalera en lotes que con frecuencia pasan de 700 metros cuadrados, y de vez en cuando un terreno o un edificio pequeño de apartamentos. Aquí se compra patio, estacionamiento techado y calle sin salida, no torre con lobby.

Sobre La Boca:

La Boca ocupa el terreno plano entre el cerro Sosa, el puerto de Balboa y el arranque de la Calzada de Amador, justo en la entrada del Canal por el Pacífico. Se entra doblando entre el monumento a Arnulfo Arias Madrid, que marca el inicio de la Calzada, y la iglesia bautista. Tierra adentro quedan el área administrativa de Balboa y el Prado, Albrook está a unos minutos en carro hacia el norte y el puente que pasa por encima conecta con Panamá Oeste. Las calles del barrio no forman cuadrícula: son curvas y muchas terminan en retorno.

El nombre viene de la desembocadura del río Grande en el Pacífico, y fue aquí donde la compañía francesa del canal instaló sus talleres de dragas en 1881. Un año antes, el 1 de enero de 1880, Fernando de Lesseps había zarpado desde muy cerca en el remolcador Taboguilla para dar inicio simbólico a la obra francesa. Los estadounidenses rebautizaron aquel primer poblado como Balboa en 1909 y en agosto de 1913 recuperaron el nombre de La Boca para un campamento de trabajadores antillanos, trazado sobre relleno al pie del cerro Sosa, con calles que luego se llamaron Martinica y Granada. Ese pueblo se desalojó y se demolió en 1957, y sus familias pasaron a Pedro Miguel, Paraíso y otros lugares.

La Boca actual empezó a construirse en 1959 sobre La Boca Road, al este del antiguo comisariato: 33 casas unifamiliares, 30 dúplex y bloques de apartamentos para familias y solteros, pensados para reponer las viviendas de Balboa que se tumbaron por el puente. Los urbanistas cambiaron la cuadrícula por calles sinuosas que agrupan las casas en pequeños conjuntos, y por eso hoy casi no pasa tráfico de paso. En 1963 el Canal Zone College estrenó aquí un edificio de tres pisos, y hoy la Universidad Marítima Internacional de Panamá tiene su campus en La Boca, por la calle College. Plaza La Boca, con oficinas y locales para empresas marítimas y de logística, deja claro lo cerca que queda el puerto.

Quien compra suele ser una familia que busca casa con terreno de verdad dentro de la ciudad, o alguien que trabaja en el puerto, en el Canal, en la universidad o en Amador, donde está el centro de convenciones. El lado del puerto tiene su costo. Por los patios bajo el puente circulan cisternas y camiones de contenedores, y el incendio de uno de ellos llegó a cerrar el puente y a dejar horas de tranque. Dentro de las calles residenciales el ambiente es otro, y ese contraste también se paga. Los precios que se piden por una casa andan en un rango parecido al de Los Ríos, pero en La Boca los lotes suelen ser más grandes, y buena parte del valor está ahí.

Casas en venta en La Boca:

Lo que más se ofrece son casas de la época del Canal o una mitad de dúplex, casi siempre ampliadas con los años. Una casa de una planta con algo más de 200 m² puede estar sobre un lote cercado de más de 1,200 m², y una mitad de dúplex de dos pisos llega a 430 m² de construcción en unos 750 m² de terreno, con cinco recámaras y garaje para tres carros. En las casas en venta en La Boca el terreno vale muchas veces más que la construcción, así que revise el lote en la finca antes de discutir el precio de la casa. La zonificación cambia de un lote a otro: hay fincas solo para vivienda unifamiliar y otras que permiten casas adosadas en hilera y edificios bajos, y eso cambia lo que pagaría un constructor. Una mitad de dúplex puede ser finca propia o estar bajo propiedad horizontal con la vecina; averigüe cuál es el caso y quién responde por el techo y la pared compartidos.

Casas y apartamentos en alquiler en La Boca:

Lo que se alquila son casas completas o una planta de casa, a largo plazo. Un segundo piso amoblado con dos recámaras, dos baños y dos estacionamientos es un caso típico, igual que una casa de cuatro recámaras con espacio para varios carros, y hay dueños que aceptan mascotas. No hay torres: los apartamentos que existen son unidades dentro de casas antiguas o en edificios bajos sin ascensor que se dividieron. Alquila gente que quiere estar cerca del puerto, de la universidad y de la Calzada, y familias que buscan patio a un paso de Balboa. Como la mayoría de estas unidades no está bajo régimen de PH, casi nunca hay cuota de mantenimiento, pero deje por escrito quién paga el jardín, el agua y la seguridad.

Terrenos y Lotes en La Boca:

En La Boca casi no queda terreno libre, y por eso cada lote que sale se mira con lupa. Uno de los más grandes, de casi 1,700 m² a la entrada de la barriada, tiene código de vivienda unifamiliar de densidad media, suficiente para una casa con mucho jardín o un grupo pequeño de casas. Sobre la vía principal hay lotes comerciales más chicos que admiten usos de barrio como tiendas, oficinas o consultorios. Antes de pagar por un lote, pida por escrito el código de uso de suelo y el área inscrita, y recorra el lindero para ver por dónde pasan de verdad el agua, la luz y la calle de acceso.

Edificios de apartamentos y oficinas en La Boca:

De vez en cuando se vende un edificio entero, algo que interesa más al inversionista que a quien busca dónde vivir. Un caso típico es un edificio remodelado de cuatro pisos sin ascensor, sobre un lote de unos 720 m², dividido en cinco apartamentos que pasan alquilados todo el año. También salen edificios pequeños de oficinas, porque a las empresas marítimas y de logística les conviene estar al lado del puerto. Si compra uno, confirme que cada unidad y cada uso caben en la zonificación del lote y que la división está inscrita, porque un edificio dividido de manera informal cuesta financiarlo y más aún revenderlo.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Dónde empieza y dónde termina La Boca?

    No hay un límite señalizado. Se entiende por La Boca el conjunto de calles residenciales a las que se entra por el monumento a Arnulfo Arias Madrid y la iglesia bautista, con el puerto de Balboa y el Puente de las Américas del lado del Canal, el cerro Sosa y Balboa hacia adentro y la Calzada de Amador al sur. Muchos anuncios ponen Balboa o Ancón para la misma casa, así que guíese por la calle, el número de casa y la finca.

  • ¿Qué se puede construir en un lote de La Boca?

    Depende de la finca. Unas tienen código unifamiliar y otras permiten casas en hilera, edificios bajos de apartamentos y comercio vecinal de poca intensidad. Pida certificado el uso de suelo vigente de esa finca antes de pagar un precio que da por hecho que podrá construir más.

  • ¿Qué debo revisar en la finca de una casa aquí?

    El problema típico en La Boca es que la casa construida no coincide con la casa inscrita, porque muchas se ampliaron después de la época del Canal. Compare el área de construcción y de terreno que figura en el Registro Público con lo que ve, pida los planos aprobados de cada ampliación y verifique hipotecas, gravámenes y restricciones de uso. Antes de firmar, exija los paz y salvo de impuesto de inmueble y de servicios.

  • ¿Puede un extranjero comprar casa en La Boca?

    Sí, con los mismos derechos que un panameño. La antigua área canalera no impone ningún límite adicional a compradores extranjeros, y la propiedad puede inscribirse a nombre propio o de una sociedad panameña. Mueva el dinero por un banco panameño y deje las búsquedas registrales en manos de un abogado local.

  • ¿Cuánto pesan el puerto y el puente en el día a día?

    En el borde de la barriada se ven a diario camiones del puerto y de los patios bajo el puente, y cuando un accidente cierra el puente el tranque llega a Balboa y Amador. En las calles sin salida, en cambio, casi no entra nadie que no viva ahí. Haga el recorrido en hora pico y dé una vuelta de noche antes de elegir calle.