La Tronosa
Propiedades en La Tronosa, Panamá.
Antes de enamorarse de una finca en La Tronosa, averigüe de qué lado de la línea de la reserva queda. El corregimiento lleva el nombre del cerro La Tronosa, cuyo bosque está protegido por ley desde 1977 y forma la reserva forestal más grande de Los Santos, y abajo, en las tierras bajas, es donde la gente vive, siembra y cría ganado. La Tronosa pertenece al distrito de Tonosí, en la provincia de Los Santos, Panamá, a una media hora del pueblo de Tonosí tierra adentro. Lo que se vende aquí es tierra de campo: fincas ganaderas y de cultivo que se miden en hectáreas, algunas con salida al río Tonosí en su parte alta o a sus quebradas. Es lugar para quien busca tierra de trabajo en los cerros detrás del valle, no un lote de playa.
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Sobre La Tronosa:
El corregimiento ocupa 86,4 km² de cerros y río al noroeste del pueblo de Tonosí, y entre sus vecinos están El Cortezo, Altos de Güera, Flores y Guánico. La cabecera, que también se llama La Tronosa, es un caserío con escuela primaria y la capilla Don Bosco. El resto de las comunidades queda repartido por caminos de finca y orillas de río: La Llana, que tiene su propia escuela, Barrancón, Bijagual, El Guayabo y Guaniquito Arriba. El río Tonosí atraviesa el corregimiento, y aquí mismo le cae la quebrada La Tronosa. Para el banco, el hospital o el supermercado hay que ir a Tonosí; para todo lo demás, a Las Tablas.
Aquí se vive del ganado y de la finca pequeña. Las comunidades se comunican por caminos de producción, hechos para camiones y animales, y en los últimos años el MOP ha conformado los tramos hacia La Caliza y Barrancón. Lo difícil ha sido cruzar el río. Cuando en 2006 se cayó el zarzo que usaban Barrancón, Bijagual y El Guayabo, los moradores del otro lado pasaron años cruzando el Tonosí a nado o en un bote viejo para salir al resto del distrito. La luz eléctrica sí llega. La población es poca y va a menos: 637 habitantes en 2010, frente a 721 en 1990.
La Reserva Forestal La Tronosa nació con la Ley 52 de 1977, se redelimitó a raíz de la Ley 6 de 1994 y abarca unas 20.579 hectáreas del macizo de Azuero alrededor del cerro La Tronosa. En ella nacen los ríos Tonosí, Jobero y Guánico, cuya agua es la que necesitan los arrozales del valle. El bosque húmedo tropical se conserva sobre todo en las partes altas. Más abajo, años de tala, quema y potrero han ido abriendo las laderas, y en esa franja despejada entre el monte y el río están las fincas. Funcionarios de MiAMBIENTE han dado charlas en La Tronosa sobre el registro forestal y los trámites para aprovechar madera, así que cuente con el permiso del ministerio antes de tumbar o sacar un solo palo.
Quien compra aquí suele ser de la zona: ganaderos que amplían potrero, familias de Tonosí o Las Tablas que quieren su pedazo de tierra y gente con raíces en estas comunidades que vuelve a trabajar la finca. De vez en cuando sale a la venta alguna finca reposeída por un banco en Bijagual. El precio no lo pone el paisaje sino lo básico: si se entra en invierno, si la finca tiene agua y si el título está limpio. En verano, gente de todo el distrito llega a La Angostura, cerca de La Llana, un charco del río entre paredes de piedra volcánica donde se oyen los monos aulladores.
Fincas en La Tronosa:
Casi todo lo que se compra en La Tronosa es tierra de trabajo: potrero en las lomas, tierra más plana cerca de los ríos y rastrojo a la orilla de las quebradas. Las fincas se venden por hectárea, casi siempre cercadas y divididas en potreros, y las que tienen agua todo el año del río Tonosí o de una quebrada valen más cuando aprieta el verano. Pregunte cómo se entra a la finca en octubre y no solo en marzo, porque un camino que el pick-up pasa en verano puede volverse un lodazal con las lluvias. Pregunte también si el monte que tiene la finca es bosque que necesitará permiso para tumbar. Si está comparando fincas en venta en La Tronosa, separe las que tienen entrada todo el año.
Fincas reposeídas en La Tronosa:
Un banco ha puesto a la venta varias fincas agropecuarias reposeídas en Bijagual, de unas 5 a más de 10 hectáreas, que se venden por oferta y que el banco puede aceptar o rechazar. Por esta vía se puede pagar menos que comprándole a un finquero, pero la tierra se compra tal como está. Camine los linderos usted mismo, averigüe quién ha estado metiendo ganado desde que el banco la recuperó y revise la inscripción antes de ofertar. Y si va desde Tonosí, recuerde que Bijagual es una de las comunidades que quedan al otro lado del río.
Preguntas frecuentes:
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¿Se puede comprar tierra dentro de la Reserva Forestal La Tronosa?
Como finca privada, no. La tierra de la reserva forma parte del patrimonio forestal del Estado, y allí el pastoreo, la tala y la quema están restringidos. Los límites han cambiado desde 1977, así que si la finca está en las partes altas, lleve el plano a MiAMBIENTE y compruebe que queda fuera de la reserva antes de firmar.
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¿Cómo se llega a las fincas del otro lado del río Tonosí?
Barrancón, Bijagual y El Guayabo están en la otra orilla, y después de que el zarzo se cayó en 2006 el río fue durante años el único paso. Pídale al vendedor que le explique por dónde entra hoy un carro hasta la finca, y haga el recorrido en pleno invierno antes de cerrar el precio.
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¿Qué hay que revisar en los papeles de una finca aquí?
En estos cerros muchas fincas están en derechos posesorios o pasaron por herencia a varios hermanos, sin un solo dueño inscrito. Confirme que la finca tiene su propio folio en el Registro Público, que firmen todos los herederos y que el plano coincida con las cercas. Si la tierra es solo posesión, tendrá que titularse por la ANATI.
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¿Dónde quedan las escuelas, el comercio y el centro de salud más cercanos?
Hay escuelas primarias en La Tronosa y en La Llana. Para el hospital, el banco y la compra de la semana, la gente baja a Tonosí, a una media hora, y la ciudad grande más cercana es Las Tablas.
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¿Hay algo que hacer en La Tronosa además de trabajar la tierra?
La reserva tiene senderos en las partes altas, y La Angostura, cerca de La Llana, es el charco preferido en verano, con sus paredes de piedra y sus monos aulladores. Son paseos de un día, no un negocio turístico, así que no espere mucho alquiler.