El Pantano
Propiedades en El Pantano, Panamá.
En las lomas que se levantan al norte del pueblo de Santa Fe hay caseríos con apellido: Alto de los González y Alto de los Pinedas. Los dos forman parte de El Pantano, un corregimiento campesino de pocos cientos de habitantes en el distrito de Santa Fe, provincia de Veraguas, Panamá, que sube hasta el borde del Parque Nacional Santa Fe. Sus laderas están sembradas de café bajo sombra, cacao, naranjos y potreros, y por ellas baja el río Bermejo, que se despeña en un salto de 35 metros antes de llegar al Bulabá. Aquí lo que se compra y se vende es tierra. Hay lotes en ladera con vista al Cerro Tute, fincas pequeñas que ya tienen cafetal o cítricos y las casas de campo levantadas en ellas.
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Sobre El Pantano:
El Pantano queda justo al norte del corregimiento de Santa Fe, en la vertiente pacífica de la cordillera Central, y ocupa unos 52 kilómetros cuadrados de lomas y vallecitos de quebrada. Se entra por la carretera asfaltada que sale de Santa Fe hacia Alto de Piedra y Calovébora. Pasando el puente sobre el río Bulabá, a mano izquierda, arranca una subida empinada que se mete en el corregimiento: los primeros tramos tienen asfalto y después todo es piedra suelta. El pueblo de Santa Fe, con su terminal, las tiendas de la cooperativa y la alcaldía, queda a una carrera corta de taxi; para el hospital, los bancos o las compras grandes hay que seguir hasta Santiago, hora y media más abajo. Entre los caseríos del interior solo hay trochas de piedra y caminos de a pie, y el transporte que los recorre es la gallinera, una camioneta doble cabina con bancas atrás que llega adonde no entra el bus.
Aquí se vive del campo. El rubro que más pesa es el café, buena parte sembrado bajo sombra, y a finales de 2024 técnicos del MIDA se reunieron con productores en una finca de Los González para trabajar en agroforestería y manejo de la sombra. Junto a las casas no faltan los naranjos, y algunas fincas ya suman cacao: una de ellas, en El Pantano, cultiva cacao, café y cítricos de forma orgánica y tramita su certificación. Unas pocas reciben visitantes. En La Muela, la Finca María y Chon enseña su cafetal y sus orquídeas y da almuerzo, y la Finca Prueba y Veraz hace giras de agricultura sostenible y ofrece hospedaje rural. A muchas fincas de estas lomas no se llega en carro corriente, y eso le importa tanto a quien compra como a quien solo va de paseo.
Terreno plano casi no hay. Las lomas suben hacia el norte, rumbo al parque, y el río Bermejo, de unos diez kilómetros, baja de la cordillera atravesando el corregimiento hasta caer al Bulabá, formando chorros y saltos en el camino. El más conocido es el Salto Bermejo, de 35 metros, en el límite del parque; se llega por un sendero corto que nace en el camino de piedra y cruza potreros y sembrados, siempre embarrado y con piedras resbalosas junto a la caída en cualquier mes. Desde la carretera principal sale también el sendero de Chilagre, que va hacia Narices y se mete en el bosque entre ríos y petroglifos. El invierno se nota sobre todo en los caminos: de mayo a noviembre la piedra suelta y las trochas se convierten en barrial, y al lote al que en marzo se llega en carro en octubre puede tocar llegar a pie.
Más que un pueblo, El Pantano es un rosario de caseríos. Además de El Pantano propiamente dicho están El Palmar, Bermejo o El Sereno, Alto de los Pinedas, Alto de los González, Alto de Espavé, Narices y La Muela, casi todos con unas cuantas decenas de casas como mucho. La población lleva décadas bajando poco a poco, y buena parte de la tierra la siguen trabajando las mismas familias que viven en ella. Los terrenos que se ofrecen a compradores de fuera suelen venderse por el aire fresco y la vista al Cerro Tute. Le convienen a quien busca tierra de loma cerca del pueblo de Santa Fe y no le teme a un camino de piedra.
Terrenos y Lotes en El Pantano:
Casi todo lo que sale a la venta es tierra sin construir en ladera: parcelas de alrededor de una hectárea cerca de la vía, con el Cerro Tute enfrente, y globos más grandes loma arriba. Lo primero que hay que medir es la entrada. No es lo mismo un lote sobre el tramo asfaltado que uno al final de una trocha, donde cada saco de cemento y cada tanque de agua sube a fuerza de doble tracción por una loma que desde mayo es puro barro. Pregunte por dónde pasa el tendido eléctrico más cercano y de dónde saldría el agua, si de un ojo de agua, de una quebrada o de un acueducto compartido, antes de enamorarse de la vista. Los terrenos en venta en El Pantano cercanos al puente del Bulabá dejan el pueblo a pocos minutos; más adentro se gana silencio y se pierde tiempo de camino.
Fincas en El Pantano:
También aparecen fincas en producción: cafetal bajo sombra, cítricos, cacao en algunas y potrero donde la pendiente afloja. Un cafetal cargado o unos naranjos en plena cosecha valen más que un potrero pelado, pero solo si un carro puede entrar a sacar la fruta. Recorra la finca con el plano en la mano: en estas lomas el pedazo plano para la casa puede ser una parte pequeña del total, y muchas veces son las quebradas las que marcan los linderos. Si la venta incluye casa, revise el techo, el agua y el desagüe con el mismo cuidado que los árboles.
Preguntas frecuentes:
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¿Cómo se llega a El Pantano desde Santa Fe?
Se toma la carretera asfaltada que sale de Santa Fe hacia el norte, rumbo a Alto de Piedra, se cruza el puente del Bulabá y se dobla a la izquierda por la subida empinada. Al principio hay asfalto y luego camino de piedra, que en invierno se pone feo. Desde Santa Fe suben taxis, y a los caseríos más apartados entran las camionetas de la comunidad.
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¿Y si el terreno que me ofrecen queda dentro del Parque Nacional Santa Fe?
En la parte alta puede pasar. El corregimiento sube hacia el parque y el Salto Bermejo está justo en su límite, y dentro del área protegida talar y construir está muy restringido. Pida que un agrimensor compare el plano con el límite del parque antes de dar cualquier abono, y después verifique en el registro de la propiedad si hay título y si la superficie inscrita es la misma que usted caminó.
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La tierra es de una familia desde hace generaciones. ¿Puede comprarla un extranjero?
Si tiene título, el extranjero la compra e inscribe a su nombre igual que cualquier panameño. Si la familia solo tiene la posesión, sin título, el caso cambia: hay que titular antes de que la compra quede firme, y todos los herederos con derecho tienen que estar de acuerdo. Que un abogado averigüe quién tiene derechos dentro de la familia antes de entregar un solo dólar.
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¿El terreno tiene luz y agua?
Depende del caserío y de cada parcela. Pídale al vendedor que le muestre el medidor o el poste más cercano, y averigüe si el agua viene de un ojo de agua, de una quebrada o de un sistema compartido, y quién más se abastece de ella. La señal del celular pruébela donde iría la casa, no en la carretera.
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¿Qué se puede hacer en El Pantano y sus alrededores?
Caminar y meterse al río, sobre todo. Están el Salto Bermejo, el sendero de Chilagre hacia Narices y las giras de café y orquídeas en La Muela. El pueblo de Santa Fe, la subida al Cerro Tute y las cascadas de Alto de Piedra quedan a pocos minutos en carro.