El Cacao

Propiedades en El Cacao, Panamá.

En enero, cuando la naranja está en su punto, El Cacao le dedica una feria de tres días con reina, bailes típicos y más de cincuenta puestos en los terrenos de la junta comunal. Así es este corregimiento del norte del distrito de Capira, en Panamá Oeste, Panamá: vive de lo que dan sus fincas y, cada vez más, de la gente que sube a conocerlas. La carretera asfaltada sale de Capira, pasa por Lídice y llega al pueblo en unos 45 minutos desde la Interamericana. Las casas se acomodan a orillas del río Cacao. Lo que se vende aquí es, ante todo, tierra: fincas tituladas desde unas pocas hectáreas hasta potreros de setenta o más, y de vez en cuando una casa de campo con su propio terreno.

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Sobre El Cacao:

El corregimiento abarca unos 177 km² de lomas y valles en la mitad norte del distrito de Capira, entre Lídice y Cirí Grande. El asfalto llega desde la cabecera de Capira, pasando por Lídice, hasta el mismo pueblo, donde están la escuela, el puesto de salud, la agencia del MIDA, las iglesias, los kioscos y los terrenos de la junta comunal en los que se monta la feria. Más allá, la vía sigue hacia Cirí Grande y los desvíos a Bajo Bonito, Altamira y los caseríos más pequeños son de tierra y grava. Por esos caminos conviene ir en 4×4, y en algunos hay que cruzar el río más de una vez.

El campo sigue siendo el sustento. La naranja y otros cítricos se cosechan entre diciembre y febrero, y en las fincas también hay café, plátano, hortalizas, aves de corral y ganado de cría. Desde 2005 un grupo de emprendedores ha empujado al corregimiento hacia el agroturismo, y varias fincas en producción, como Miltonias, El Paraíso o Guadalupe, reciben hoy pasadías y huéspedes sin dejar de sembrar ni de criar animales. En el centro del pueblo hay hostales donde el visitante duerme con las familias, se construían otros dos para el verano de 2025 y en 2023 pasaron por aquí más de 5,000 personas. El comité turístico organiza giras a las cascadas La Gloria y La Golondrina y al balneario Arenilla, y a lo largo del río las familias venden comida y mantienen abiertos los accesos al agua.

El río Cacao nace en Altos de Campana, el primer parque nacional del país, creado en 1966, y marca la vida del pueblo: en muchas casas el patio termina en el río. El poblado está por debajo de los 300 metros, así que esto es valle verde y caliente, no un refugio de montaña fresca. Lo que cambia con las estaciones es el agua. En verano corre la brisa y los vados se pasan sin problema; en invierno esos mismos cruces se llenan de corriente. El agua potable llega por acueductos rurales que administran las juntas locales, y el Ministerio de Ambiente ha trabajado con ellas para mejorar la captación y la distribución en El Cacao y Cirí Grande.

El pueblo también guarda su historia. En 1889 nombraron corregidor de El Cacao a un joven Victoriano Lorenzo, que vivía aquí con su familia y años después sería el caudillo indígena de la Guerra de los Mil Días. Hoy quienes suben a comprar son sobre todo ganaderos que buscan más potrero, familias de la capital y de La Chorrera que quieren una finca de fin de semana con río, y gente con un proyecto de ecoalbergue o de agroturismo. En 2025 la Universidad Tecnológica abrió en El Cacao un pequeño centro que convierte botellas plásticas recicladas en filamento para impresoras 3D, señal de que el corregimiento ya no vive solo del campo.

Casas en El Cacao:

Aquí la casa casi siempre viene con tierra. En el pueblo son viviendas familiares sencillas junto al río y a la calle principal. Más afuera, las propiedades grandes son primero finca y después casa, y algunas ya se mantienen como fincas agroturísticas con cuartos para huéspedes. De vez en cuando aparece algo de mayor tamaño: una casa de cuatro recámaras con piscina sobre 26 hectáreas, con frente a la vía asfaltada, que se ofrece para vivir, como retiro privado o como ecoalbergue. Si busca casas en venta en El Cacao de Capira, pregunte si la vivienda tiene conexión al acueducto o un ojo de agua propio, y a qué distancia queda del asfalto.

Terrenos y Lotes en El Cacao:

El mercado de verdad es la tierra, y hay de todos los tamaños. Entre lo más pequeño hay fincas tituladas de cuatro hectáreas por Yerbabuena, parcelas de seis hectáreas en Bajo Bonito y terrenos planos de suelo franco arenoso, de menos de dos hectáreas, que se venden para sembrar. En el otro extremo están las fincas ganaderas de 70 a 86 hectáreas con pasto mejorado, frutales, árboles maderables y agua viva, muchas tituladas y con posibilidad de segregar. Por metro cuadrado, una finca grande aquí cuesta una mínima parte de lo que piden por un lote en una lotificación cerca de la Interamericana. El precio de esa diferencia es el acceso: algunas fincas grandes todavía no tienen luz y los últimos kilómetros pueden ser de tierra, con quebradas que hay que vadear. Antes de cerrar trato por fincas en venta en El Cacao, haga ese último tramo en pleno invierno.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Cómo se llega a El Cacao y cómo está el camino?

    Se entra por la cabecera de Capira, sobre la Interamericana, y se sigue la carretera asfaltada que pasa por Lídice; son unos 45 minutos. El pueblo tiene asfalto. Para Bajo Bonito, Altamira y buena parte de las fincas se toman caminos de tierra y grava, algunos con vados de río, donde una 4×4 hace mucha falta.

  • El vendedor dice “titulada, hay que segregar”. ¿Qué significa?

    Que el terreno forma parte de una finca madre titulada y todavía no tiene folio propio. Mientras la segregación no esté aprobada e inscrita, usted no puede tener un título independiente de su parte. Pida el número de la finca madre, revise en el Registro Público quién es el dueño y si pesa algún gravamen, vea el plano del lote nuevo y deje por escrito quién paga y tramita la segregación antes de entregar dinero.

  • ¿Las fincas tienen luz y agua?

    No todas. El pueblo tiene luz y se abastece de los acueductos rurales que manejan las juntas de agua, pero algunas fincas grandes más adentro aún no tienen tendido eléctrico y dependen de ojos de agua y quebradas. Compruebe las dos cosas en el sitio y, si la propiedad depende del acueducto comunitario, hable con la junta sobre la conexión.

  • ¿Se puede montar un negocio de agroturismo u hospedaje?

    Ya hay quien lo hace. Varias fincas de El Cacao ofrecen pasadías, senderos y hospedaje, y el comité turístico trae grupos sobre todo en verano. Antes de comprar con esa idea, consulte en el municipio de Capira qué requisitos tiene un hospedaje en ese terreno concreto.

  • ¿Hay tierras dentro del Parque Nacional Altos de Campana?

    El río Cacao nace en el parque, así que la parte alta del valle se acerca al área protegida. Si la finca queda en la cabecera de la cuenca, pida al Ministerio de Ambiente que confirme que está fuera de los límites del parque antes de firmar.