Lajamina
Propiedades en Lajamina, Panamá.
Mina, lo que se dice mina, en Lajamina nunca hubo. El nombre se lo dieron las lajas, esas piedras planas que los primeros pobladores sacaban de la tierra a cada rato, y hasta hoy les toca aclarar a los de afuera que esto no es Las Minas de Herrera. El pueblo queda pasando Paritilla y La Laguna, en el distrito de Pocrí, provincia de Los Santos, Panamá, y del otro lado del río Purio ya empieza Pedasí. En sus 52 km² viven menos de 500 personas, y lo que se vende va a esa medida: casas de campo con patios llenos de frutales y fincas de ganado que van de una o dos hectáreas hasta unas veinte en las lomas. Quien llega aquí busca tierra y casa con espacio; apartamentos y lotes de playa hay que buscarlos en otra parte.
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Sobre Lajamina:
Saliendo de Las Tablas se atraviesa Paritilla, luego La Laguna, y en una media hora de carro se llega a Lajamina. El pueblo está a orillas del río Purio, y desde 2023 un puente modular une a Lajamina y al sector de Buenos Aires con el distrito de Pedasí, en la otra ribera. Por ese paso, Pedasí y la costa quedan a unos veinte minutos. Entre 2021 y 2022 el MOP rehabilitó 18 calles del centro, unos 3,5 km, con cunetas pavimentadas y alcantarillas nuevas. Fuera de ahí todo es tierra: el camino que baja al río en Buenos Aires se anda sin problema en verano, mientras que los moradores de Los Cerros, La Platanera, California y La Madera seguían reclamando en 2026 que les arreglaran la vía que los comunica.
Lajamina es más un racimo de caseríos que un solo pueblo. Junto al poblado principal están Entre Dos Ríos, Los Panamaes, El Carrizal, Los Cerros, La Nanzosa, La Platanera, California y La Madera, donde queda el cementerio. Para las consultas del día a día hay subcentro de salud; el banco, el súper y el hospital están en Las Tablas. El calendario tiene dos citas fijas. En junio son las patronales de San Antonio de Padua, que cierran el día 13, y a comienzos de octubre viene el Festival del Sombrero de Junco, con desfile de carretas, tuna de calle, tamborito y una vereda de artesanías y comida típica.
Aquí se vive del ganado, de las porquerizas y de la siembra en pequeño. El terreno es quebrado más que llano: una finca de 19 hectáreas que salió hace poco tenía cerca de un 40 % plano y lo demás en loma, y se ofrecía para ganadería, agricultura o reforestación. El agua la ponen el río Purio y el río de Buenos Aires, donde los pelaos se bañan en verano. En un invierno fuerte esos mismos ríos se crecen. En octubre de 2024 los aguaceros dejaron el puente del Purio atorado de palos y escombros, y hubo que esperar a que la cuadrilla del MOP lo despejara.
Desde hace décadas Lajamina va perdiendo gente: eran 685 en 1990 y 459 en el censo de 2023, y en el distrito de Pocrí casi uno de cada tres habitantes pasa de los sesenta. Las casas y los terrenos salen a la venta sobre todo cuando una familia se deshace de lo heredado, no porque alguien construya para vender. El interés llega casi siempre de afuera. Son compradores que quieren un pueblo interiorano de Azuero con las playas de Pedasí y los servicios de Las Tablas a la mano, y más terreno alrededor de la casa del que les daría un lote en la costa.
Casas en Lajamina:
Son casas de campo pensadas para el calor: bloque, piso de cerámica, techo de Panalit y un corredor techado a lo largo del frente, que es donde de verdad se vive. Lo que sobra es patio. Hace poco salió una de tres recámaras y dos baños, de unos 145 m², en un lote titulado y cercado de 2.148 m², con palos de mango, tamarindo y mamón chino ya grandes, un taller techado y lugar para levantar otra vivienda o unas cabañas. Así son las casas de campo en Lajamina: construcción sencilla y terreno de sobra para ampliar. Esa casa tomaba agua del acueducto, con tanques de reserva y filtro, y por ahí conviene empezar a preguntar en cualquier vivienda del pueblo.
Terrenos y Lotes en Lajamina:
Hay terrenos de dos tallas. Salen parcelas de hectárea y media a tres hectáreas, y fincas de trabajo de hasta unas veinte hectáreas en las lomas, que se anuncian para ganado, siembra o reforestación. Por metro cuadrado, la tierra aquí vale apenas una pequeña parte de lo que se pide por un lote en una comunidad cerrada de playa en Pedasí, a veinte minutos, y esa diferencia es la que trae a quienes buscan fincas en venta en Pocrí. Antes de cerrar trato, recorra el camino de entrada en pleno invierno. Una finca hacia La Madera o California sirve lo que sirva el camino de tierra que llega hasta ella.
Preguntas frecuentes:
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¿Lajamina y Las Minas son el mismo lugar?
No. Las Minas es un distrito de la provincia de Herrera, y por lo que se parecen los nombres la gente los confunde a menudo. Lajamina es corregimiento de Pocrí, en Los Santos, y debe su nombre a las lajas del terreno. Mire bien la provincia en el anuncio antes de salir a ver una propiedad.
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¿Qué caseríos pertenecen a Lajamina?
Además del pueblo, el corregimiento abarca Entre Dos Ríos, Los Panamaes, El Carrizal, Los Cerros, La Nanzosa, La Platanera, California y La Madera. Muchos vendedores anuncian con el nombre del caserío y no con el del corregimiento, así que confirme en el plano dónde cae el terreno. Hacia Los Cerros, La Platanera, California y La Madera el camino de tierra está en mal estado.
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¿El paso hacia Pedasí aguanta el invierno?
El puente modular sobre el río Purio, abierto en 2023, pasó los aguaceros de octubre de 2024 sin daños en la estructura, pero la crecida lo dejó tapado de escombros hasta que lo limpiaron. O sea, aunque el puente resista, en una tormenta fuerte el paso puede quedar cerrado un rato. Si va a depender de Pedasí para compras o trabajo, pregunte a los vecinos cada cuánto pasa eso antes de comprar de ese lado.
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¿Qué hay que revisar antes de comprar un lote en el pueblo?
Primero, de quién es el suelo. En 1979 la Nación traspasó al Municipio de Pocrí un globo de tierras baldías en Lajamina, y desde entonces el municipio les ha ido adjudicando los lotes a las familias que viven en ellos; en 2024 se aprobó otra tanda. Por eso una casa puede estar en un lote con título propio inscrito o en uno que todavía es solo posesión, a la espera de esa adjudicación. Si hay título, pida la certificación del Registro Público; si no, el vendedor tiene que terminar la adjudicación a su nombre antes de poder venderle limpio.
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¿Qué preguntar sobre el agua?
En el pueblo, pregunte si la casa está conectada al acueducto, si tiene tanques de reserva y de qué tamaño, y cada cuánto se va el agua en verano. En una finca la pregunta es otra: si el Purio o alguna quebrada atraviesa de verdad el terreno o solo pasa cerca. Un lindero sobre el río hay que caminarlo en verano y en invierno.