La Esmeralda

Propiedades en La Esmeralda, Panamá.

La Esmeralda vive del mar: sus lanchas salen de una bahía amplia en el extremo sur de Isla del Rey rumbo a los bajos de pesca frente a Punta Coco. Es el segundo poblado de la isla después de San Miguel y uno de los corregimientos del distrito de Balboa, en el Archipiélago de las Perlas, Panamá. Aquí viven unas quinientas personas, casi todas dedicadas a la pesca artesanal, con una escuela primaria y playas a ambos lados del pueblo. Lo que se compra en La Esmeralda es tierra: lotes frente al mar con arena blanca, cocoteros y frutales, y fincas costeras más grandes a poca distancia del caserío. Quien sueña con una casa aquí, por lo general, la tendrá que construir.

Sobre La Esmeralda:

El corregimiento ocupa unos 40 kilómetros cuadrados del sur de Isla del Rey, la isla más grande de Las Perlas y la segunda del país después de Coiba. El pueblo mira a la costa sureste, unos 8 kilómetros al sur de La Guinea, y queda a menos de 45 minutos en lancha de San Miguel, cabecera del distrito. Lo habitual es volar en avioneta desde la capital hasta la pista de San Miguel y seguir por mar. El ferry que sale de la Calzada de Amador llega al archipiélago en unas dos horas y algunos viajes continúan hasta La Esmeralda; Contadora está a unos 45 minutos en bote. Como ninguna carretera sale de la isla, cada bloque, cada tanque de agua y cada panel solar llega por agua.

La pesca artesanal sostiene al pueblo. Los pescadores trabajan los bajos al sur de Punta Coco y las aguas alrededor de Isla Galera, las mismas por donde pasan las embarcaciones de pesca deportiva camino de los caladeros de marlín de Darién. En el pueblo hay escuela primaria, y para casi todo lo demás hay que ir a San Miguel. En 2010 el corregimiento tenía 524 habitantes, frente a 413 diez años antes: un crecimiento poco común en una isla donde otros poblados, como La Guinea, han ido perdiendo gente.

Detrás de las playas el terreno sube hacia colinas con monte, y desde los puntos altos se ve el Pacífico abierto hacia el sur. Parte del interior de la isla está dentro de la reserva hidrológica que el Concejo de Balboa declaró en 2006 para proteger las cuencas, y La Esmeralda es uno de los cuatro corregimientos que abarca. Frente a la costa hay arrecifes, y entre ensenada y ensenada desembocan ríos. A unos 6 kilómetros al sureste del pueblo está Punta Coco, con una base del Servicio Nacional Aeronaval y pista asfaltada, donde en 2015 se habilitó un centro de detención para privados de libertad de alta peligrosidad; es una instalación de seguridad del Estado, apartada del pueblo, y no un punto de llegada para visitantes.

Quien compra aquí busca playa con un pueblo de verdad al lado, no un complejo turístico. Los proyectos típicos son una casa de vacaciones, un refugio familiar o un pequeño ecohotel sobre unas cuantas hectáreas, con el pueblo como fuente de mano de obra, pescado y lo básico. Para quien llega en velero, un fondeadero seguro frente al lote vale tanto como el acceso por carretera en tierra firme. Lo que ofrecen los terrenos en La Esmeralda es agua tranquila, buena pesca y muy pocos vecinos.

Terrenos y Lotes en La Esmeralda:

La oferta es de tierra costera. Va desde lotes con unos 500 metros de playa de arena blanca hasta fincas de 11 hectáreas formadas por dos predios, con cocoteros, frutales, algo de madera dura y lomas con vista al mar hacia el sur. Algunos lotes miran al oeste, del lado de Punta Coco, y unos pocos ya cuentan con suministro de agua potable. En los demás habrá que resolver el agua con pozo, toma de quebrada o captación de lluvia, y conviene comprobar que funciona antes de firmar. De vez en cuando aparecen extensiones mayores con precio de proyecto turístico, y esas se valoran tanto por el acceso y el fondeadero como por los metros de playa.

Antes de comparar precios de fincas frente al mar en Isla del Rey, pregunte qué se está vendiendo exactamente. Una finca con número inscrito y una posesión sin título son bienes distintos, y esa diferencia pesa más en el valor que unos metros de arena.

Preguntas frecuentes:

  • ¿El lote tiene título o solo derechos posesorios?

    Es la primera pregunta, porque cerca del pueblo se ofrecen tanto fincas tituladas como posesiones. El derecho posesorio acredita la ocupación, no la propiedad inscrita. La Ley 80 de 2009 regula la titulación de tierras costeras e insulares y fija valores distintos para la franja de 1,000 metros desde la línea de pleamar y para el interior de la isla, pero el trámite lleva tiempo. Si hay número de finca, revise propietario y gravámenes en el Registro Público; si no lo hay, incluya la titulación en el precio y en el calendario.

  • ¿La reserva hidrológica de Isla del Rey llega hasta La Esmeralda?

    Sí. La reserva de 2006 abarca parte de La Esmeralda, además de San Miguel, La Ensenada y La Guinea. Dentro de ella la tala, las quemas, el desmonte de rastrojos, la apertura de caminos y la entrada de maquinaria pesada están prohibidos o requieren autorización; la agricultura de subsistencia y el turismo de bajo impacto sí se permiten. Pida a un agrimensor que ubique los linderos respecto a la reserva antes de elegir dónde construir.

  • ¿Cómo se llega y cómo se lleva el material de obra?

    Las personas suelen volar a San Miguel y bajar en lancha, o tomar el ferry en Amador y confirmar si ese día para en La Esmeralda. El material viaja en barcaza o bote de carga y se desembarca en la playa, así que un lote con desembarco protegido ahorra en cada viaje. Cotice el flete antes de cerrar el diseño de la casa.

  • ¿Qué hay en Punta Coco y afecta a los lotes cercanos?

    En Punta Coco, al sureste del pueblo, hay una base del Servicio Nacional Aeronaval con pista propia y un centro de detención de máxima seguridad habilitado en 2015. Es una zona restringida del Estado, no una pista ni un muelle públicos. Si el lote que le interesa está de ese lado de la bahía, averigüe a qué distancia queda del perímetro de la base.

  • ¿Puede un extranjero ser dueño de un terreno aquí?

    Sí. En Panamá el comprador extranjero adquiere en las mismas condiciones que un panameño, y la finca titulada se inscribe a su nombre en el Registro Público. En La Esmeralda lo que de verdad importa es si el terreno tiene título, más que la nacionalidad de quien lo compra.