Las Minas

Propiedades en Las Minas, Panamá.

En Las Minas el sombrero pintao no es pieza de museo: aquí se teje desde hace más de cien años y en muchas casas la crineja sigue siendo parte del sustento. El corregimiento queda en las lomas al noroeste de la ciudad de Penonomé, en la provincia de Coclé, Panamá, a pocos minutos de La Pintada. Se separó de Tulú en 2022 y reúne caseríos como Perecabé, Caimital, El Limón, Aguas Claras y Las Pozas. Lo que se negocia es tierra: terrenos en venta en Las Minas por hectárea, fincas con frutales y café, y casas de campo levantadas dentro de su propio terreno.

Sobre Las Minas:

Las Minas ocupa el piedemonte donde la llanura de Penonomé y la Interamericana empieza a subir hacia el distrito de La Pintada. El poblado cabecera está por debajo de los 200 metros de altura y a unos siete kilómetros del pueblo de La Pintada; desde ahí el terreno gana altura hacia Perecabé, El Limón y Caimital. Por el propio Las Minas pasa una carretera asfaltada con transporte colectivo. A buena parte de las demás comunidades, como El Escobal, La Pedregosa o Aguas Claras, se entra por caminos de tosca con vados. Hace años que los vecinos piden una vía de Aguas Blancas a Caimital que acorte la salida hacia Penonomé, y el puente de Caimital va en la misma petición.

La fama del lugar viene de la sombrerería. En 1913 se abrió en Las Minas una escuela de sombrerería y el oficio no ha salido de las familias: abuelos, padres e hijos tejen la crineja, meten las pintas negras, cosen el sombrero y lo venden por encargo a revendedores que llegan hasta la casa. Cuando aún no había carretera, compradores de Ocú, en Herrera, caminaban dos horas y media desde La Pintada para retirar los sombreros. Un pintao fino de muchas vueltas lleva un mes o más de trabajo, y artesanos de estas comunidades siguen llevando sus piezas al festival nacional del sombrero pintao cada octubre.

Fuera del tejido, la vida es de campo y en pequeño. En las parcelas de loma se siembra yuca, frutales y algo de café, y el río Perecabé y varias quebradas atraviesan el corregimiento. El agua potable llega por acueductos rurales que administran las mismas comunidades, y hay sectores que todavía esperan el tendido eléctrico y una red de distribución de agua. El invierno es la verdadera prueba: crecen los vados, se ablanda la tosca y arreglar caminos y pasos antes de las lluvias es lo primero que reclama la gente cada año.

En todo el corregimiento viven unas 2,660 personas. El poblado de Las Minas ronda los 550 habitantes y Perecabé no llega a 200, de modo que son caseríos pequeños repartidos por las lomas y no un pueblo con plaza central. La nueva junta comunal se levantará en La Cantera, donde funcionó la antigua corregiduría. Aquí la propiedad se negocia por hectárea y no por lote, y el metro cuadrado cuesta una fracción de lo que se pide por tierra junto a la Interamericana.

Terrenos y Lotes en Las Minas:

Las parcelas miden varias hectáreas, y las que merecen una segunda visita tienen agua: frente al Perecabé, una quebrada o un ojo de agua. El terreno es ondulado, así que hay que recorrerlo a pie y calcular cuánto es plano útil para construir y cuánto es ladera. Pregunte a cuántos metros exactos queda el poste más cercano, porque una luz que está cerca puede significar varios postes por instalar, y confirme con la junta del acueducto que le darán conexión. La distancia a la vía asfaltada pesa más de lo que aparenta en el mapa: no es lo mismo una parcela a doscientos metros de la carretera principal que otra detrás de un vado que se cierra con cada aguacero.

Fincas en Las Minas:

En una finca trabajada se paga lo que ya está sembrado y construido. Aquí una finca puede reunir casa, bohío para reuniones, pozo, quebradas dentro de la propiedad, cafetos, limoneros y palos de mango, además de un camino interno de tosca. Antes de pagar por esas mejoras, verifique que la casa y las demás construcciones quedan dentro de los linderos inscritos y que el uso del agua del pozo y de las quebradas está en regla. Quien busque fincas en Las Minas de Penonomé para descanso o para un pequeño proyecto de agroturismo debe contar con que cabañas, eventos u hospedaje necesitan sus propios permisos.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Es la misma Las Minas que la de Herrera?

    No. En Herrera hay un distrito entero que se llama Las Minas, también de tradición sombrerera, y la confusión es constante. Esta Las Minas es un corregimiento del distrito de Penonomé, en Coclé, al noroeste de la cabecera y al lado de La Pintada. Revise la provincia y el distrito en cada documento antes de avanzar con cualquier parcela.

  • ¿Qué debo revisar antes de comprar tierra en Las Minas?

    Lo primero es cómo nombran el lugar los papeles. Todo lo inscrito antes de 2022 ubica la tierra en Tulú, así que el número de finca en el Registro Público tiene que coincidir con el plano y con lo que usted recorrió. Después, averigüe si la parcela está titulada o si solo se venden derechos posesorios, algo frecuente en el campo coclesano que complica la reventa, el financiamiento y la herencia. Si un río o una quebrada sirve de lindero, ubique la línea sobre el terreno, y si el único acceso cruza un vado, vaya a verlo en pleno invierno.

  • ¿Las parcelas tienen agua y luz?

    En la mayoría de las comunidades el agua sale de un acueducto rural que maneja una junta local y no de la red nacional, de modo que la conexión se tramita con esa junta. Algunos sectores siguen esperando la electrificación. Pida la distancia a la línea más cercana en metros y deje claro quién paga la extensión antes de cerrar el precio. Por eso se valoran tanto las parcelas con pozo u ojo de agua propio.

  • ¿Puede un extranjero comprar aquí?

    Sí. La tierra titulada en el distrito de Penonomé se compra en las mismas condiciones que un panameño, y las restricciones para extranjeros cerca de las fronteras y en algunas islas no alcanzan esta zona de Coclé. El riesgo está en la tierra con derechos posesorios, delicada para cualquiera y más todavía si se compra desde fuera del país. Haga que un abogado panameño revise la finca en el registro antes de que se mueva un solo dólar.