San Martín

Propiedades en San Martín, Panamá.

San Martín figura como corregimiento capitalino, pero quien sube desde Pacora encuentra potreros, serranías y tres ríos: el Pacora, el San Miguel y el Cabobré. Son 134 kilómetros cuadrados en el extremo noreste del distrito de Panamá, Panamá, con unos 6,400 habitantes repartidos en ocho comunidades y a cerca de una hora en carro del centro de la ciudad. Lo poblaron campesinos santeños, coclesanos y herreranos a partir de los años treinta, y la vida sigue girando alrededor del ganado y la siembra. Aquí lo que más se vende es tierra: lotes en La Mesa y Loma Bonita, fincas de decenas de hectáreas, casas de campo y ranchos de fin de semana a orillas del río.

Sobre San Martín:

El corregimiento limita al oeste con Pacora, al sur con Las Garzas, al norte con Caimitillo y al este con el distrito de Chepo, y queda cerca de los límites de la comarca Guna Yala. Se entra por la Panamericana a la altura de Pacora. Una carretera asfaltada sube hasta La Mesa, la cabecera, y de ahí en adelante muchas fincas y casas se alcanzan por calles de tosca. Hay buses y chivas desde Pacora, aunque casi todo el que compra aquí se mueve en carro propio.

Lo forman Bajo el Piro, La Mesa, Loma Bonita, Juan Gil, Carriazo, Río Indio, San Miguel y La Chapa. La primera cabecera fue Juan Gil, de donde salió el grupo de vecinos que, encabezado por María Jaén de Castillo, gestionó la separación de Pacora; el Acuerdo Municipal n.º 95 del 11 de diciembre de 1963 creó el corregimiento. Hoy La Mesa concentra la junta comunal, la Casa de Justicia y Paz, el parvulario y la biblioteca, mientras que en el sector de Juan Gil hay centro de salud, estación de policía y tiendas. La mayoría de las familias vive de la ganadería, la agricultura y la cría de cerdos, alrededor de La Mesa trabajan granjas avícolas como Arce Avícola, y un grupo más pequeño baja a diario a fábricas y oficinas del gobierno. Todavía hay quien va a la tienda a caballo.

El relieve es montañoso, con valles y serranías que desaguan por el Cabobré, el San Miguel y el Pacora y por una red de quebradas que alimenta la cuenca del río Pacora. La gente siempre ha construido a la orilla de los ríos, y eso tiene su costo. El 4 de noviembre de 1966 un derrumbe represó el río Iguana en las alturas de Juan Gil y Carriazo; cuando la represa cedió sobre el Pacora, murieron más de 50 personas. En invierno el río todavía manda: hasta febrero de 2026, cuando se inauguró un puente zarzo de 54 metros sobre el Pacora arriba, los vecinos de San Miguel tenían que esperar horas a que bajara la corriente para poder cruzar.

En San Martín conviven dos tipos de propietario. La mayoría de los residentes desciende de las familias del interior que abrieron estos valles, y muchos siguen trabajando la tierra. Junto a ellos, familias de la ciudad han levantado casas de fin de semana en San Martín y Juan Gil, buena parte de ellas de buena calidad, atraídas por los balnearios de río y el verde a poca distancia de la capital. Los fines de semana, además, suben senderistas y observadores de aves por el Pacora rumbo al valle de Tres Brazos.

Casas en San Martín:

Hay dos clases de casa. En La Mesa, Juan Gil y Carriazo predominan las viviendas de familias del lugar, muchas con el ganado pastando casi en el patio. La otra es la propiedad de descanso: casa de campo con bohío y vivienda para el cuidador, a veces en dos hectáreas con 200 metros de frente al río Pacora. En la vía que sube desde Pacora, el proyecto Colinas del Este ofreció casas de dos recámaras en lotes de menos de 200 m², a precios pensados para familias con el bono de vivienda del Estado; averigüe si un proyecto así queda en San Martín o en Pacora antes de comparar. En cualquier casa de campo en San Martín, pregunte de dónde sale el agua: de pozo propio o del acueducto rural de la comunidad.

Terrenos y Lotes en San Martín:

La tierra es el grueso de la oferta. En La Mesa y Loma Bonita se ven lotes titulados de unos 1,000 m², con agua del acueducto rural y luz cerca, por una pequeña parte de lo que cuesta esa misma área en los corregimientos urbanos de la ciudad. Los globos de unas diez hectáreas suelen tener quebrada propia, frente a calle asfaltada cerca de La Mesa y, en los tramos mejor servidos, luz trifásica. Por Juan Gil hay parcelas planas junto al Pacora, de suelo franco arenoso, donde caben la casa de fin de semana y un huerto. Si le interesan los terrenos en venta en San Martín, recorra el camino de acceso en pleno invierno antes de creerse el tiempo de viaje del anuncio.

Fincas en San Martín:

Las fincas grandes son un mercado aparte. Alrededor de La Mesa y Loma Bonita salen a la venta fincas de 70 a más de 100 hectáreas, algunas con pozos, lagos artificiales y caminos internos, otras colindantes con urbanizaciones de casas de fin de semana. Se compran para ganado, aves, caballos o para lotificar más adelante. El asfalto casi siempre termina en La Mesa, así que el último kilómetro o dos hasta la entrada suele ser de tosca.

Preguntas frecuentes:

  • ¿Por qué los anuncios dicen “San Martín de Pacora”?

    Porque San Martín perteneció a Pacora hasta 1963 y la única vía de entrada sigue pasando por allí. Hoy son corregimientos distintos, cada uno con su junta comunal. Lo que cuenta es el corregimiento y el número de finca que aparecen en el Registro Público, no el nombre que trae el anuncio.

  • ¿Cómo saber si un lote a orillas del río se inunda?

    Pregunte a los vecinos hasta dónde llegó el agua en la última crecida fuerte y fíjese en las marcas de palos y basura en la ribera. Construya bien arriba del cauce y verifique si parte del terreno cae en la franja de protección del río, donde no se puede edificar. Los mayores del lugar no olvidan lo de 1966.

  • ¿Hay agua potable y luz?

    La luz de la red llega a los poblados principales y a lo largo de las calles asfaltadas. El agua es otro asunto: La Mesa, Loma Bonita, Juan Gil, Cabobré y San Miguel tienen acueductos rurales administrados por juntas de agua de la comunidad, y muchas casas de fin de semana se abastecen con pozo propio. Si compra un lote baldío, pregunte primero a la junta si puede darle una conexión nueva.

  • ¿Qué revisar en el título de una finca?

    Mucha de esta tierra ha pasado de generación en generación entre las familias que la colonizaron, así que confirme que el vendedor es el dueño inscrito y que firman todos los herederos con derecho. Compare el plano con las cercas en el terreno. Si se llega a la finca por una trocha que cruza la propiedad del vecino, inscriba la servidumbre de paso.

  • ¿Puede un extranjero comprar tierra en San Martín?

    Sí, en las mismas condiciones que un panameño. La tierra titulada se inscribe en el Registro Público. Si el vendedor solo tiene derechos posesorios, primero hay que titular, y eso suma tiempo y gastos.